martes, 27 de enero de 2015

Chantajista

-"¿ Quieres que te lo diga otra vez?"
No sé cómo me las arreglaba, pero el caso es que siempre cedía a los caprichos de aquella chantajista .
Atravesar, ida y vuelta, la explanada , que a aquellas horas de la tarde  era como el mismo desierto del Sahara, me iba a costar cualquier día un buen disgusto. 
Claro que  el sofoco se me olvidaba en cuanto, con un  refresco en una  mano y una bolsa de "chuches" en la otra ,volvía a oírla decir
-" ¡ Eres el “abu” más guapo del mundo!"