lunes, 19 de enero de 2015

Minuto


¿ Y ahora qué?

Ya no hallará la muela
más trigo
ni encontrarán los dientes
más pan.

Si hasta el lirio del valle
 se cansa de ser dócil
presa silente
¿ Dónde hallarán consuelo
las garras?

Y es que cuando se aprende la plenitud del grito,
de su placer,
los nudos corredizos quedan huérfanos
de pactos,
de temores ,
de gargantas...

No pidáis a la exhausta carne casi marchita,
consciente de un destino de ceniza y de frío ,
que se avenga al estéril
abrazo de la escarcha.

Dejad que se consume y se consuma
y que se entregue,
mientras que todavía pueda al aire
regarlarle un suspiro hecho de llama y música,
al  deseo  que sabe que le cuadra
a cualquier condenado.

Sobre el filo
de la última luz prende su pábilo

Se debe a su minuto
de gloria en ignición