domingo, 15 de febrero de 2015

Con la vida en los talones

Como un mastín rabioso, la vida en mis talones
va ladrando con furia y pone tanto celo
en mostrarme de cerca los dientes ,que hasta suelo
llevar su logotipo grabado en los calzones.

Porque el instante manda. No hay paz ni en los rincones
donde se pierde el mundo , que el diablo, me recelo,
pretende que me olvide del poco de consuelo
que hallaba en el dislate de mis ensoñaciones

Desde lo más sincero y oscuro de mi entraña
le pido a un dios de piedra que al fin me haga justicia
y me conceda el hosco favor de su guadaña.

A mis ojos cansados la quietud se presenta
piedad que carne y alma trasforma en su caricia
en polvo y hasta el cielo, benigna, las aventa.