miércoles, 11 de febrero de 2015

Sísifo

Por más que intento ir ahorrando en mi alcancía
el montón de minutos perdidos que acaudalo,
para afrontar mis deudas vitales ,nunca igualo
haber y debería.

La hora veinticinco le pido a cada día
y un mes número trece al año , de regalo,
pero aunque me los diesen, calculo y acabalo
que no lo lograría.

Y es que la vida apila trabajos y en un rito
de absurda recurrencia le sumas tú el anhelo
de encumbrar la quimera

El tiempo , así, a la fuerza, será siempre finito.
Apúralo pensando, por si es algún consuelo,
que ya descansarás la eternidad entera.