domingo, 19 de junio de 2016

Añada


Yo sé que cada cuál
existe a su manera,
gestiona sus congojas  entonando
diferentes canciones
 o dejan que lo embriaguen  distintos elixires
para engañar sus duelos como puede.

Decidiran los otros
si ha tenido sentido el irme derramando,
cuadal sobre la crátera inmensa de la vida.

  Desgranar  la cosecha,
 tan pródiga en   miserias y temores,
de mi sustancia humana y desangrarme
palabra tras palabra,
permitiendo que afloren sin descanso
 como un zumo meloso y agridulce
 los  múltiples sentires
del corazón.

O  ha sido
poco más que  un   ejercicio  fútil
de exhibicionismo indecoroso
que no conduce a nada,
que no  sacude a nadie o lo conmueve 
y menos lo redime.

Conviene
dejarlo reposar, que se decante
de su poso de agraz y clarifique
y se vaya añejando al paso de los días .

Decidirán los otros
si fue buena la añada
de un tiempo tan colmado de sequías y helores.

A mí solo me toca
seguir siendo barrica, 
perpetuarme a la entrega de  ese rito
solitario y oscuro
del cuidado en silencio.

Sabiendo , como sé , que aquí  y ahora
son míos, solo míos
el gozo de la espera y  su emoción.