lunes, 11 de julio de 2016

Obsolescencia programada ( Idus de Agosto)


Me lo digo mil veces cada día:
Aunque a veces nos duela
la  displicencia con que nos trata el aire,
no hay ningún motivo
para desproticar sobre la suerte 
de seguir respirando

De continuar sujeto a los apegos
de las santas rutinas que nos llevan 
por las rutas estáticas de siempre.

Hoy el rito que toca 
es placentero y místico, se trata de buscarles
una razón de ser a nuestros ojos.

De elevar la mirada soñadora
hacia el cielo  sereno en que la Luna
apacienta las recuas de astros del estío
y dejarnos llevar 
por su deslumbramiento.

Aun a riesgo de ver
 esa escueta  verdad que nos aturde.

Que únicamente somos
 ruín obsolescencia programada
envuelta en lucidez,
que se desvive
por  hallar un adarme de ambigua trascendencia
entre su nimiedad.

Que interroga  a destajo los silencios
y  solo encuentra
en su piel  afiebrada  que suspira
la fiel definición de soledad.

Que se adivina única y absurda

Que  sospecha que nunca habrá de hallar
en nada algún sentido.

A no ser en los piélagos 
prolíficos del llanto.

¿ Quién dijo que no había  peligro en descuidarse 
con los idus tan mágicos  de Agosto...?