sábado, 3 de septiembre de 2016

Carne de galerna



Cualquier  piélago tiene sus plácidas orillas
Amarrada a tu fe, en medio de tu oncena
borrasca existencial, aún sientes la plena
convicción de  puedes vencer si no te humillas.

Si  logras fabular  que estás sobre la arena
dorada  por el Sol y  llegan de  puntillas 
las olas para hacerte sobre la piel cosquillas
y alegrarte  el oído con su azul cantilena.

Qué importa si es que rola el viento hacia poniente
y  el crujir de tu alma sensitiva  es presagio
de que tu apocalipsis  resulta ya inminente

Confías en que lleve en un rítmico adagio,
 después de la galerna ,la mar  condescendiente,
a alguna playa idílica los restos del naufragio.