miércoles, 12 de octubre de 2016

La rebelión de los corderos ( El día llegará)



Después de que la noche
alcance su insufrible paroxismo
de frío y de negrura,
el culmen de los miedos logrará
anestesiar al Miedo

Y llegará ese día
en que desde las cuatro esquinas de la tierra
se levante por fin la voz rotunda
de todos los que callan,
de todos los que viven desahuciados
por la injusticia,
y clame:

Hoy es el día.

El día en que los mansos se desdicen
de su docilidad domesticada
y reclaman lo suyo,
su rebanada alícuota
de pan, abrigo, lumbre
y de felicidad
que a prorrata les toca de la herencia del mundo.

Y la nombran derecho.

Esta proclamación hecha en voz baja
por miles de millones de bocas al unísono
será como un tsunami
de creciente cadencia atronadora
que acobarde a los lobos,
que contenga su audacia
y atempere
sus ansias insaciables por la sangre sumisa.

Y el día llegará
en que el clamor arraigue sobre los corazones
de todos los prudentes,
los sabios, los honestos,
los piadosos...
...los buenos,
los que estaban aguardando 
que algún día
llegase a despuntar la claridad del alba
sin cárdenos  relejes.

Sé que tiene el infierno
el suelo embaldosado con las almas intrépidas
de todos los ilusos,
pero ¿de qué nos sirve vivir  sin empeñarnos
por alguna utopía?

Yo me mantengo firme en mi certeza.


Le pese  quien pese,

el día  llegará
en que el Sol se levante de verdad para todos
y el hombre vuelva a ser
el hermano del hombre que el hombre necesita
y las lágrimas sobren.

Y brille sin reservas definitivamente
la luz de la esperanza.