sábado, 18 de marzo de 2017

Bajo los tejados



Seguramente
 a esta hora cómplice de toda  incertidumbre
habrá por esos mundos de dios , que Dios ignora,
mil y pico millones de seres enfrentándose
en el silencio a sus contradicciones.

Y fluctuando en la duda
entre si copular o suicidarse
cortándose las venas
con el filo de un verso en un papel.


Por lo dificultoso que resulta
seducir a deshora
y aferrarse al contorno siempre resbaladizo
de la sombra de nadie
o por simple pereza de abrir la escribanía,
del dicho al hecho,
en uno y otro caso,
apenas pasarán algunos pocos

Los más afortunados.

Los más idealistas,
los más inconsecuentes,
los más introvertidos,
los más desencantados....

Los más lúcidos.

Los demás se conforman
con ir domesticando sus ganas y sus miedos
y firmar con la vida
el armisticio ruin de cada noche.

Jurar que son capaces
de abjurar de los nombres de todo lo que importa
y perjurar al alba que son casi felices
si es que han conseguido
dormir sin sobresaltos
y olvidar cualquier sueño socialmente incorrecto
que pudieron soñar.

Que oscuridad más sórdida florece
bajo la discreción de los tejados.