lunes, 6 de marzo de 2017

Corazón escéptico


Se han secado los charcos
de las últimas lluvias.

Parece que el invierno se evapora...

Las etéreas hilachas de su aliento de bruma,
ayer tan aguerridas,
se quedan enredadas en los brotes tempranos
de los árboles viejos.

Rendido a la evidencia
de que el tiempo que pasa no perdona,
abjura del rigor y depone sus armas
definitivamente,

Aunque  yo  todavía
sienta en el alma, álgido,
sempiterno e hiriente, el mordisco del frío,
la vida continúa...

Es preciso seguir
y aplicar con esmero la liturgia precisa,
que la estación demanda.

Toca abrir  sin demora
las ventanas selladas de nuestros aposentos,
ventilarlos,
que el aire los redima
de todos sus efluvios decadentes
que hablan de clausura,
dejar que la luz entre y  que con ella
se desvanezca la desesperanza.

Hay que ordenar armarios
y sacar nuevamente la ropa de entretiempo.

Hay que echarse a la calle
vestidos de domingo con la sonrisa puesta
y un brillo de ilusión que reverdece
tallado en la mirada.

Y confiar que esto
resulte suficiente para que vuelvan pronto
esos día amables que la piel ambiciona.

Que con tanta impaciencia y tanto fatalismo,
ay ,corazón escéptico ,que vienes ya de vuelta,
aún preso de pálpitos aguardas con unción.