lunes, 13 de marzo de 2017

Los designios bárbaros



Cómo quisiera ser algunas veces
simple gusano,
margarita,
 piedra.

Algo sencillo ,
elemental,
concreto.

Que nunca se plantea  en sus locubraciones
qué es ni a dónde va.

Quedar libre
de la absurda obsesión de preguntarme
y de encontrar respuestas,


Porque, ¿qué soy al cabo?
Una inerme criatura,
una más,
de las que pueblan esta tierra inhóspita,
rehén de su rigor y su belleza,
que sufre y que padece,
hasta que acude
la muerte a liberarla

El pobre diablo necio
capaz de condenarse
y crearse un infierno a su medida
intentando ser algo diferente.

Quizás polvo de estrellas
y barro terrenal,
amasado con lágrimas .

El sueño de una noche jaztanciosa
de algún dios embriagado
con su propio desmadre.

El hijo espurio
que fabula su origen

El ser patético
que se pone de pie y mira al cielo
buscando la razón de su existencia.

Cómo me gustaría limitarme
a vivir y a gozar de la frescura
del beso vespertino de la brisa en el rostro.

Ser la flor del dondiego,
un destello de seda que la noche perfuma .

Que a las luces del alba
sin un temblor les rinde su tersura inocente .

Que se entrega a su sino,
sin quejas ni reproches 
a los designios bárbaros de la Naturaleza.