domingo, 26 de marzo de 2017

Trascendencia


Qué dulce tentación es la indolencia...
¿De qué sirve empeñarse en un contrito
vagar desde la nada al infinito
por un transido afán de trascendencia?

Yo, para ser feliz¿ qué necesito?
Solo tener tranquila la conciencia
y que se vuelva el aire transparencia
en el rincón sin nombre en el que habito.

Y sentir esa música inaudible
que reverbera dentro y acompasa
la pulsación del mundo con la mía

O ,mejor, que suceda lo imposible,
cazar al vuelo a un ángel cuando pasa
transformando el silencio en armonía.