martes, 28 de marzo de 2017

Trenes

La vida es una gran sala de espera.
Se te acaba aburriendo el corazón
aguardando leer en un vagón:
“Destino hacia la eterna Primavera”.

Y es que a veces el acto a la intención
no sigue, ni se arriesga en la quimera:
un convoy sin asientos de primera...
este otro no para en tu estación....

O te falta el billete… O el coraje
para dejar en tierra el equipaje
aun sabiendo que ya no hay otro tren.

La llovizna, el hollín, el desconsuelo,
siento cómo se empapa mi pañuelo
mientras le digo adiós desde el andén.