sábado, 11 de marzo de 2017

Y qué más da


Tanto exprimir al límite el minuto,
tanta exigencia ,
tanto apresuramiento,
al cabo ¿ para qué?

Y qué importanacia tiene que se queden
sin contestar las cartas,
los wasaps, los correos...  
Sin limpiar los cristales,
sin recoger las  ropas esparcidas,
sin ordenar las baldas del armario .
los álbumes de fotos
los recuerdos...
...plantas sin regar.

Incluso , si me apuras, no importa que se queden
sin corregir y sin pasar a limpio
esos versos redichos y brumosos
sangrantes por sinceros,
que a veces escribiste
en las noches de insomnio y plenilunio.

Y qué más da, cuando es la vida misma,
la VIDA, con mayúsculas
la que se va quedando inacabada, 
sueño y polvo,
colgada en algún clavo
de un rincón  del trastero.

La vida que está hecha
de hierba que suspira
y de grillos que cantan,
de amigos que celebran tus éxitos contigo
y que contigo lloran tus derrotas,
de amores que no duelen,
de un sinfín de sorpresas y misterios
que  el corazón  nos llenan
 de  calor  y color.

La vida que malvives con tal de sumergirte
en la inmensa vorágine
donde todo sucede aceleradamente
para ser velozmente postergado.

Donde incluso,
con un poco de suerte, a ratos se te olvida
que no te queda tiempo apenas que vivir.