martes, 25 de abril de 2017

Balada del día que se creyó domingo


Hoy todo son sombríos paisajes interiores.
Huele el ambiente a rancio y el aire no transita.
Flota un polvo invisible que asfixia y deposita
sobre el ánimo un manto de insípidos temores.

Regalas tu arco iris, que ya no necesita
para pintarse en torno la vida otros colores
sino el gris. Hasta extrañas del negro los favores
que defina contornos de una angustia infinita.

Con sordina, apagada, la vieja melodía
que te acompaña suena. La palabra proscrita
suplicas que no quede tras de tu celosía.

Las fuerzas y el aliento que te quedan reúnes
y apenas si te llega la voz para la cita:
Mañana un nuevo día amanece”. Otro lunes.