viernes, 21 de abril de 2017

Calla




Calla...
Guarda tu voz en el bolsillo apático
del delantal ,
en donde en el olvido languidecen
dos pinzas de la ropa, el cascabel
que no pusiste al gato, una aspirina,
el chupete del niño, tres pesetas,
la receta arrugada de ese guiso
que jamás intentaste,
un sello sin usar, un imperdible
alguna imprecación...

Junto al talento estéril,
cinco vales descuento,
los sueños juveniles marchitados,
las cajas de cerillas y ansiolíticos,
las ansias incendiarias
que intentas apagar

Calla,
no vaya a ser que sean
sensatas tus palabras, que hablan siempre
del amor y la vida
frente a sus inapelables sinrazones
monetarias y espurias, que venden tras disfraces
de raza o religión , 
de todos modos,
están tan atronados del fragor
de sus enfrentamientos milenarios
que no te habrán oír

Calla, que puede que se oiga
bronco tu acento ,
lo quieren manso y dulce,
tal como lo adiestraron,
tal como les conviene
a los asentimientos y las nanas.

Calla , ya por costumbre
tu boca amordazada a hierro y sangre.

A cariño y a beso,
a querencia , a abulia,
a acomodo...

Calla,
porque el día que grites
desde las cuatro esquinas del planeta
tu impotencia y tu rabia contenidas,
eso que ELLOS llaman " sacrosantos
pilares de la Tierra"
temblaran.

Calla...
Calla,
Calla.

! Calla!!!!!