jueves, 20 de abril de 2017

Carne de alfliletero

Dormir nunca se duerme lo bastante
para soñar aquello que se quiere,
todo el tecnicolor que nos libere
del peso de una vida agonizante.

O acaso un tiempo en blanco que numere
los ritmos del silencio y calce un guante
de satén en la garra amenazante
de otro día y su nuevo miserere.

Porque en mis noches pintan aguijones,
que vuelven mi existencia en nazarena
carne de alfiletero, duda a duda.

Me fluyo de aguasal, a borbotones,
versos de luz y expolio, ante la ajena
mirada fría de una estrella muda.