martes, 4 de abril de 2017

Celosías

Hay celosías,
siempre
existen celosías .

Con qué ferocidad domeñan cualquier ímpetu
risueño de la luz
y a la virtud la obligan  a insinuarse apenas
con un recato ascético
que nunca ella sintió.

Ya solo queda desvivirse en ser
oficio de penumbras ,donde sea posible
escuchar los rumores intestinos
que manan de lo sórdido.

Y pactar con el diablo
para lograr que suenen a mística armonía
de aquella que nos lleva a diluir
y a echar en el olvido
el olor macilento a flores muertas
que impregna las clausuras.

¿Quién ,llegado a este punto
al que nos fuerza la supervivencia,
no se arranca los ojos
y hace del enigma de lo oscuro
su cilicio y su dogma?

Si cada cual se salva como puede...

Dejadme a mí que asuma y que proclame
en un irracional acto de fe
lo que nunca creí.

Lo que ahora siento.

Que a un dolor insufrible habrá de condenarnos
imaginar siquiera
que un día se creó,
también para la vista carente de horizontes.
también para nosotros,los ciegos por edicto,
la claridad.

O al menos su deseo.

Tejido con fulgores de uñas afiladas
tal como debe ser una quimera