martes, 25 de abril de 2017

Elipsis


Suspiro en su ambición es cada fibra.

Crujido cada hueso en su quebranto
aceptado y doliente.

! Qué alto está el cielo!.

Renegar de tu origen
mineral y marino.

Repudiar tu infinita
colección de miserias
previsibles,
humanas,
entrañables.

No hay sal
para sanar la llaga onmipresente
que produce saberse vacuidad.

Se afana
por ser fuego la piel y consumirse.

Huele al fin
como a vara de incienso que se ofrece,
con tal de ser,
a ser incandescencia.

Intrascendente carne transcendida,
heraldo crepitante que pregona
el gozo de su elipsis.


Su ineludible nada.