domingo, 30 de abril de 2017

Incongruencias


Un muerto es solo un muerto,
el bocado “ gourmet”
sin nombre ni apellidos
que esperan impacientes los gusanos,
la materia vital
que , cerrando su ciclo, al limo vuelve
con toda diligencia.

Un muerto se ha librado de rebote
del miedo para siempre,
de declarar a Hacienda,de tener
que sudar trabajando, de aguantar
el cansancio, el frío y el calor,
el que lo miren
al trasluz o lo ignoren...
y nunca más tendrá dolor de muelas.

Lloráis tanto por ellos
con esa dolorida convicción,
mientras seguís comiendo magdalenas,
follando a tutiplén
y yendo al cine...

Y a mí me llamáis cínica,
llorando ,como lloro,
inconsolablemente por los vivos.

Esos seres pátéticos  que deben esmerarse
en ir sobrellevando con cierta dignidad
un día a día anónimo
- no siempre muy feliz-
al tiempo que rumían  las bilis de sus tripas
y una certeza amarga:
que todo es un mal sueño, producto de la mente,
de un loco desquiciado.

Que únicamente existen 
 en razón de una absurda y maldita incongruencia