domingo, 16 de abril de 2017

Rastro

A veces pesa tanto
el rumor del invierno que se cuela
por entre las rendijas de un alma , a la que fue
dejando malvivir desvencijada,
que te cubre la alas de cristales de frío
y hace preguntarse a la memoria
sobre si tuvo un día
deseos de volar.

Es fruto de un instante,
esta vacilación,
regresa pronto
el gusto por lo ingrávido a imponer su querencia
y a buscar argumentos con que andar engañando
el miedo a la aventura..

Y me digo a mí misma
que son solo aprensiones,
que la escarcha no puede
poner freno a la pluma si el aliento
que de dentro nos nace la jalea

Que no tengo un motivo
en el que anclar la duda
sobre si son fiables esas corazonadas
que impulsa a los almendros
a florecer,
confiando
en que no es pasajero el tímido y sonriente
primer rayo de Sol.

Que la felicidad,
como la vida,
solo dura un amén.

Que ,al igual que ella ,
nada vale si no logra su anhelo
y llega a sublimarse
a base de dejar un rastro imperceptible,
de ilusión luminosa, de belleza
y de sangre inocente derramada
sobre la eternidad.