martes, 4 de abril de 2017

Cosecha

Será porque no soy
en nada diferente a los almendros.

¿De qué sirve negar
tres veces o tres mil la primavera?

Qué podemos hacer , sino apostarnos
en un gesto suicida la poca fe que aguanta
a que habrán de cuajar todas las flores,
que este será un año sin heladas tardías.

Aunque ello nos cueste
pagarle su tributo a la ceguera.

Los ojos ya no sirven
para mirar y ver,
sino para lograr maravillarnos.

Qué más da esta cosecha
de silencios de escarcha y pétalos marchitos.

Únicamente puedo bendecirla
por haberme dejado vivir esperanzada
sus anticipaciones.

Qué importa que ahora resbale por mis labios
ese sabor amargo de lo ausente.