viernes, 7 de abril de 2017

Volviendo a los pronombres personales

Vamos a hablar de nuevo de pronombres.

Como siempre.

Pero hoy, sin perdernos en baldíos preámbulos ,
pasemos a tratar de lo que importa:

Tú y yo.

Dos universos
a punto del colapso
dos fuerzas que se intuyen
lo germinal,
capaces
de recrear un mundo de aquellos que nos salvan,
que no está recogido
en los antiguos mapas de los cielos
y del que dios no tiene noticias ni memoria.

Más allá del estrago de negarnos,
sabemos que el nosotros
es el último
refugio que nos queda
en el que aún podemos redimirnos

Qué obstinación tan necia,
qué catástrofe,
la indócil resistencia a entrar en colisión


*****

Si tú no fueses tú,
todo ternura
y pasión y coraje entretejidos
con tanta vehemencia
tendría que inventarte para saber que existe
- escrito con mayúsculas-
EL HOMBRE,
lo que da
sentido a mis minutos incoloros.

Si yo no fuera yo,
quebrada y frágil
esquirla de un cristal que te refleja,
ala que busca
el pairo de tu aire
para volar más alto y más profundo
qué pedernales no me gravarían
el filo de la voz con que desangro
la paciencia del cielo.

Si nosotros
no fuésemos nosotros ¿ qué seríamos?

Dos aromas sin un soplo de brisa,
dos notas inarmónicas,
dos estrellas sin nombre
dos lágrimas fugaces que .no saben
por qué extinto universo deberían perderse
ni en qué infierno llorar.

Tú y yo somos paisajes
de colorido intenso
labrados con la misma pasión y contundencia

Igual de doloridos.

Nacidos para ser  diluvio y sed ,
que están predestinados encontrarse
y a compartir su yugo.

Y a olvidar las angustias de las noches de eclipse
sobre una yugular