lunes, 1 de mayo de 2017

De 2 a 4 a.m.


Llorar ,hay que llorar.
Más que nada por mera profilaxis.

De vez en cuando resulta conveniente
el desaguar los mil malos humores
que la vida,con tanta devoción,
nos embodega dentro
del alma
y consentir
el dejar un espacio a las quimeras,
para ver si fermentan los posos del vinagre
y logran convertirlos
en buen mosto añejado.

Yo lloro cuando toca,
de dos a cuatro a.m,
he descubierto
que regados con lágrimas parece que medrasen
con más esplendidez mis versos melancólicos,
que en las madrugadas sin sexo ni ternura
resultan infalibles
para invocar un sueño aliviador...

...que me dejan más diáfano
y mucho más dispuesto el cristalino
a ver sobre las luces de la aurora
señales del milagro que algún día
nos tiene que tocar.

Y si no, ya se sabe,
resulta conveniente volver ya bien llorado
a un mundo al que si algo hay que le sobre
son tristezas y muertos.