miércoles, 31 de mayo de 2017

Pasión por las resacas


Estoica como soy,
acepto los calvarios que me tocan
sin rechistar,
me abrazo
con fervor a sus cruces
y bordo en tenues velos  vistosas florituras
que embellezcan su imagen y arrebocen
las huellas de la sangre.

Sublimo cada llaga,
esquilmo cada ultraje, deslealtad o ausencia
exprimiendo sus jugos,
destilando su duelo ,
alambicando
la reservada esencia de su espíritu
hasta extraer de ella
un puñado de versos agridulces,
ferozmente radiantes
igual que la verdad.

El ardor de cazalla,
fuego dulce ,
risa y llanto que bullen por mis venas
se me sube a los labios.

Y despierta el impulso de la pasión rapsoda
que por prudencia acallo casi siempre .

Solo dura un instante,
pero es suficiente para desactivar
las aristas del aire y expurgar sus angores
y hacer que se serene
para que agobie menos
sobre el pecho vencido el peso de la vida
y las penas se amansen

Algunos llamarían borrachera ,
catarsis , arrebato... chaladura
a este desbordado exceso de lirismo.

Yo lo llamo pasión por las resacas.

Cuando el dolor regresa
es más hondo y violento.

Para sedar su herida
hay que volver mañana, Dios mediante,
otra vez a empezar.