martes, 9 de mayo de 2017

Postura estética



Como una mala hierba,
de manera insidiosa,
el desencanto
arraiga poco a poco en cualquier grieta
de las que luce el alma
y nos pone en los labios el poso de amargor
del que sabe de horas indolentes,
en las que la existencia
se va despilfarrando
en alardes noctámbulos exentos de sentido,
vacíos de pasión.

Tiene
los ojos entornados y amarillos
de los que duermen poco y se prohíben
el lujo de soñar,
el rictus displicente de las bocas anémicas
que lo son por su gusto
y unas manos delgadas de gesto aristocrático
que van echando cuentas
-y cinco que me llevo-en platos bien repletos
de todas las lentejas cuadradas que nos faltan.

Huele
a poema sangrando tinta fresca ,
a venas que se abren y vuelven a cerrarse
cuando cesa la música,
a cafetín de barrio,
a " boutade" y dandismo mezclados con vapores
de cigarrillos turcos y ginebra.

Vivir desencantados nos sirve de tan poco...
..pero es tan elegante como postura estética...