sábado, 27 de mayo de 2017

Taxidermia


Dicen
que en cada parpadeo de los ángeles
una estrella agoniza
y  nace un  nuevo mundo al desconcierto
de habitar el vacío

! Qué inmensa soledad!
! Qué desamparo siente
el corazón que late sin que haya
nadie que se haga eco de sus palpitaciones!.

Se hace necesario
el inventarse un ritmo que le marque
un pulso artificial,
un himno que lo vuelva a su querencia.

Hacer cuchillo del dolor y hundirlo,
destello que se quiebra,
en la ilusión que espira.

Desarraigar la carne,
descarnar la materia

Tersura,
la piel sin savia del tambor ofrece
su  yerma pulcritud.

Si  la suerte lo elige
y se obceca la lluvia, acaso logre al fin
que suene un chachachá sobre su cuero árido.
y simular que sabe
el exacto rumor de la alegría