martes, 20 de junio de 2017

En vano


Si siempre fue blasfemo
tomar su nombre en vano
¿ Cómo habrá que llamar a los que inventan
con él un estandarte que les sirva
de excusa a la barbarie?

No metamos a Dios
en nuestros chiringuitos tuneados
de inciensos y de cantos monocordes
donde se guisa a fuego lento el odio

¡ Por Dios!
Si alguien lo duda
sólo tendría que mirar al cielo...
Dios es todo un esteta
amante del silencio. Le repugnan
los efluvios a órganos recién eviscerados
servidos en bandeja
los clamores histéricos de madres
que llaman a sus hijos,
los huesos rotos y el crujir de dientes.

Por eso los altares están siempre tan fríos.

Dios es, por excelencia,
el Gran Ausente.
Mora
impávido en su altura
sin querer saber nada
de nuestra miserable condición.

Arrebatando al mármol su inocencia,
un ara guarda siempre los vestigios
de un adeene de perfil humano.

Pues tengamos al menos el decoro
de cargar con el peso de la culpa ,
con algo de elegancia
ya que somos totalmente incapaces
de sentir contrición.