lunes, 5 de junio de 2017

La ciudad insomne


La noche compasiva
tiende un velo de tul abetunado
sobre las cuatro esquinas de las plazas
en las que son ausencia las palomas.

Las aceras sin ecos de tacones
de las calles desiertas,
las ventanas a oscuras,
los cuerpos extenuados,
las almas derrotadas.

La ciudad se sosiega

Pero no te confundas:
la ciudad nunca duerme.

Ella finge que sí, pero el insomne
conoce su secreto:
ese silencio plácido y distinto
en el que se arrebuja
solo es simulación

Enredada en la insólita
telaraña que tiende la empatía,
intenta acompañar los ritmos del cansancio
que en su interior se mecen,
dejándose llevar por las cadencias
que en el aire gravitan
constriñe su resuello al borde de la hipoxia,

Pero el insomne escucha , a poco que se aplique,
los mil y un bisbiseos con los que se delata
eternamente activa ,condenada a entregarse
a los muchos cuidados con los que se desvela.


*****


Sobre la oscuridad se ciernen los rumores
y se vuelven más nítidos.

El runrún
del hozar sigiloso de las ratas
se apodera de todos los rincones,
y pájaros y amantes empavesan
de gorjeos frenéticos sus lechos y sus nidos.

Las putas que alborotan,
los borrachos que gritan,
los chavales que abroncan y disputan,
el rechinar metálico
del camión que recoge la basura,
las sirenas
que eternamente van desaforadas...

Los infantes que lloran desvelados,
las madres que se agitan mientras cantan,
las novias olvidadas que apenas si se atreven
a confiarle a la brisa su congoja,
los enfermos que gimen y se quejan...

Las muchachas en flor
que anticipan el tacto encendido y fragante
del amor prometido
y sueñan...
y suspiran...

Nuestros propios sollozos acallados...


Luego ya solo queda adormecerse
esperando el murmullo ,como de agua de lluvia ,
que van desparramando en el asfalto
las cisternas del riego.

Bañada en su frescor
se despierta a la luz y se derrama.


Y con ella se van desperezando
todos aquellos ruidos insistentes
que no dejan oír
los aulllidos que dentro se van desgañitando,
ni sentir lo que sangra

Otro día de estruendo y de sordera
felizmente amanece.