lunes, 26 de junio de 2017

Sensitiva


No hay nada más ingenuo
que el defender con uñas y con dientes
de los lobos la edad de la inocencia.

Todo
se le antoja sorpresa.

Se encapricha
del primer arrebol teñido de ambiciones
que la luz le regala a la mañana
y le lame la piel.

Se apropia del espíritu
benéfico del agua y se diluye
con devoción en la húmeda caricia.
Se complace
en las briznas de hierba que cada primavera le regala,
y se atreve a soñar , irreverente,
con un rosal salvaje
que medra floreciendo a su costado.


Por casi todas partes
la vida la reclama. Le hace guiños
para que sea cómplice.
El soplo, el pisotón, la risa, el trueno…
son enigmas que ante ella se despojan
de todo misticismo,
de todo rastro de ferocidad.

Guarda en su corazón todas las claves 
para volver canciones los silencios.

Hasta a veces percibe en su entelequia
que con cada latido el infinito
va diciendo su nombre
en una interminable y encendida
declaración de amor.

Banal tragedia íntima
callada de la piedra,
ser para todos piedra y a solas conocerse
fulgor de la ceguera.

Extasiada y vibrante
sensualidad