jueves, 20 de julio de 2017

Noche de San Juan



Desde lejos se ven las luminarias.

Siempre hay algunos que en alguna parte
concelebran la fiesta de San Juan
quemando sus abrojos . Embriagándose
de consuelo y engaño.
Fingiendo que arder en el infierno
sustituye de sobra
el fulgor de la Luna .

Hay una invitación al alborozo
implícita en el aire.
Pero a distancia todo se ve mucho más nítido:
las risas que se apagan ya no alegran
y casi ya ni duelen.

¿ Era ésto?...

¿ Entonces era esta
desolación de estepa submarina,
siempre en cuarto creciente
sus silencios inéditos?

¿ La soledad es esta
rudeza alrededor inexpugnable?

Para la desnudez despavorida
hasta las zarzas son un buen refugio.

Las estrellas son esas
tentaciones lejanas.

Y los ojos del lobo,
brasas,
acechando la herida que supura
seda hambrienta en la noche.