sábado, 10 de marzo de 2018

Goteo de miserias



Cuántos versos
harían falta , dime,
para comprar un sitio de honor en el Parnaso?
¿Diez haikus, cuatro décimas, unas odas o acaso
unas estrofas libres en que rimar no prime?

Sus reversos
apreciarán que anime
echando en la amargura creciente de su vaso
una pizca de almíbar, aunque no venga al caso,
si con ello un carácter más amable le imprime.

Poeta no es quien quiere,
por mucho que sublime
pretenda su palabra , vistiéndola de raso
y el brillo de su acento en nada le escatime.

Poeta es el que muere,
verso a verso y se exprime
un corazón ya exhausto , sabiendo que ese escaso
goteo de miserias lo esquilma y lo redime.

Por mucho que al ocaso
nadie habrá que recuerde su nombre y legitime
que su ensueño poético no ha sido un gran fracaso.