lunes, 11 de junio de 2018

Tiempo dorado



Septiembre es la alameda
de pasos sin retorno hacia el borde de un río
que guarda la memoria de un mar que nunca supo
el nombre de sus playas.

Es el mirlo medroso
que al caer cada día se va desmadejando
en una larga cuita musical e inefable
que habla de un ocaso más allá del poniente.

Es el olor a humus
y es el presentimiento que te invade
de que a cada semilla le aguarda una tibieza,
y una gota de lluvia .
Que la tierra le ofrece ser milagro
tras la edad necesaria de quietud.

Es la melancolía
que sabe como un mosto y que te empapa
la vida de aquiescencia y de dulzor

Es el tiempo en que el tiempo
a fuerza de ser ocre y detenerse
sobre el rebozo de la luz  sumisa
se me vuelve dorado.

Sobre el que me deleito en lo sencillo
y degusto sin prisa el gozo de vivir.