viernes, 17 de abril de 2026

Hacia Poniente

 



Se vuelven menos raudas las pisadas,

la ruta hacia Poniente es más tristona,

el viaje de la vida no perdona

su precio en ilusiones deshojadas.


Este cielo de abril no me emociona,

miro sin ver sus noches estrelladas...

jamás serán igual sus madrugadas

después de que un adiós nos desmorona.


Pero nunca es completa la negrura,

quedan restos de luz en las pupilas

que miraron un día con ternura.


Y el corazón se aferra a lo invisible,

le basta la fragancia de las lilas

para soñar que nada es imposible.

Dormir, soñar...tal vez morir...


 

Ya no es esplendor maravilloso

la luz con que nos da la bienvenida

el día que despierta ni convida

a afrontarlo como un reto gozoso.


La experiencia te fuerza al rito odioso

de temer cada nueva amanecida

un nuevo desafío de la vida

que no te dé un instante de reposo.


Y sueñas con poder seguir durmiendo,

un rato más, ajena a la estridencia

del mundo y al rigor de sus dictados.


Sentirte liberada, persiguiendo

la inefable y sutil inconsistencia

de tus más viejos sueños trasnochados.

domingo, 12 de abril de 2026

Derrota


Los días,

a imagen de tus piernas quebrantadas,

se han vuelto de plomo,

y de una insufrible solidez

la textura del aire.


No ha sido la brisa

la que ha movido aquel atrapasueños,

que resiste,

olvidado,

sobre el dintel.


Ha sido ese suspiro

que se escapa del pecho,

resignado

a aceptar dócilmente la derrota

de esta nueva certeza.


Saber

que ya no queda tiempo ni ilusión

para andar persiguiendo más quimeras.


Y que ya no te importe.