No
hizo falta un cuenco,
entre
las manos
brillaban
las cerezas.
Su
carne deliciosa y apretada
fue
royendo la vida tenazmente.
Hoy
reclama un dentista...
!Qué
se joda!
!No
puede con lo terco de los huesos!
Atreverse a ver más allá de lo obvio en toda circunstancia,rascando sobre el barniz hasta descubrir su cara oculta. Desacralizar los dioses , desmitificar los ídolos de barro, relativizar les pequeños dogmas. Y también ensalzar la belleza , la bondad y la esperanza que encierran las cosas más sencillas . Todo un reto, que nos ayuda a vencer la ayuda inestimable de la poesía.
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