lunes, 2 de febrero de 2026

Estela de un sollozo



Por vez primera debo declararlo:

quiero cerrar lo ojos y dormirme

para no despertar, quedarme quieta

y fría sin que nadie lo notase.


Alejarme de aquí del mismo modo

en que un día llegué, sin meter bulla,

dejando atrás la estela rumorosa

del sollozo que exhalo por el mundo.


Solamente los pájaros del alba

sentirían el roce de un suspiro

en sus alas y acaso pesadumbre.


Y por última vez, sobre mi lecho

se posaría el Sol, para ofrecerme,

con su beso, una tibia despedida.

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