Cerrar bien las ventanas,
tapar todos los muebles,
echar ese último vistazo
a lo que fue un paisaje de ventura,
sin que te desarbole la añoranza,
y apagar la luz.
Ya para siempre.
Sin esperar que el tiempo haga su oficio,
demoledor,
de entregar polvo al polvo
e impulsar el olvido, como debe.
sientes que ya te alcanza
la íntima debacle.
Cerrar la puerta.
Tirar la llave y empezar a andar,
sin importar el peso
que en tu valija suman las ausencias
y sin mirar atrás.
Todo lo por vivir,
lo sabes bien, está senda adelante...
Pero¿ cómo seguir, cuando has dejado
tanto de ti enterrado entre esas ruinas?






