Bajo este cielo gris¿ Qué pecho alcanza
a seguir respirando por rutina,
cuando acongoja al aire, sibilina,
la densidad de la desesperanza?
¿Cómo no ser consciente de la espina
de la velocidad con la que avanza,
dispuesto a conseguir su triunfo a ultranza,
el tiempo inexorable de tu ruina?
Púa ardiente clavándose en mis ojos,
mostrando la verdad sin paliativos
de la decrepitud de mis despojos.
Es despedir los sueños fugitivos
y aceptar tu derrota sin sonrojos,
el peaje a pagar por seguir vivos.






