martes, 2 de junio de 2026

Fundido en negro


 

Romper nuestro capullo,

quebrar la oscuridad,

quizás nunca debimos.


En mitad de esa ardiente y pavorosa

vorágine de luz

es fácil extraviarse.


Confundirse.


De tiempo y de lugar.


De dirección.

- ¿acaso vengo o voy?-


De rumbo.


De objetivos...


Es cansado

este andar sin saber a ciencia cierta

cuál es tu sitio ni para qué te mueves,

para llegar al mismo desenlace

anunciado y patético.


De tanto confundirse,

extrañar la quietud gustosa y sin aristas

y el silencio perfecto que reinaban

en el negro absoluto.


Ceder a la añoranza inevitable...


Y acabar por fundirse con la nada.

sábado, 30 de mayo de 2026

Grisuras

 


El horizonte está

allá, del otro lado de los sueños

quemados en su altar.


Cada vez más cercano

y más inalcanzable.


El camino que repta

como una cicatriz, fiel al recuerdo

de infinitas derrotas,

en mitad de la tierra calcinada.


Las piedras, que prometen

colarse en un descuido en tus zapatos.


Ni tus suelas ni tú

estáis para más bromas ni más trotes.


Dan ganas de gritar

pidiendo algún milagro,

que caiga ese diluvio que sosiegue

la ira de los dioses.


Que pueda el descreído,

sin fe y sin esperanza,

mirar al cielo y ver

que no todo son grises.


domingo, 24 de mayo de 2026

Voluntad




Armados de insistencia y de sigilo,

poco se puede hacer

contra los aluviones de rutina

que te empapan por dentro

y empantanan tus días.


Llevas las de perder

contra la destemplanza de los cielos,

dispuesta a doblegarte,

es inútil luchar

contra la sucesión de las tormentas.


Nada se puede hacer

contra el río impulsivo de la vida,

que te arrastra y te lleva

contra los arrecifes.


Nada se puede hacer,

pero hay que hacerlo...


Lo demencial, lo absurdo lo imposible:

gritar y maldecir,

nadar contra corriente.


Porque no hay otra opción.

Es eso,

o entregar sin una mala queja

la voluntad.


Y ahogarse.


lunes, 18 de mayo de 2026

Por caminos de niebla y esperanza


Cómo pesan los pies de atardecida,

qué triste es recorrer, paso tras paso,

esa última etapa de la vida

que es el gris Sendero del Ocaso


Sufrir la impredecible acometida,

de diluvio a tormenta, a cielo raso,

sentir que la coraza entumecida

la corroen las hieles del fracaso.


Y, pese a todo, continuar, atento,

mirando al cielo, por si su semblante

se vuelve más proclive a la bonanza.


Mientras resista el cuerpo y el aliento

se empañe, hay que seguir hacia adelante

por caminos de niebla y esperanza.

De soneto en soneto

 

De soneto en soneto sobrevivo.

Como en un loco juego de la Oca

escribo porque es lo que me toca

para explicarme el mundo en el que vivo.


Montada en tan lunático tiovivo,

no es extraño que vierta por la boca

la náusea o la emoción que me provoca

tanto súbito giro sin motivo.


Encuentro cada día alguna excusa

para pedir que llegue a mí esa musa

que me sopla al oído algo indiscreto.


Lo cierto es que ellos son placer en vena,

una droga feliz, que me encadena

a tal vicio divino y obsoleto.


lunes, 11 de mayo de 2026

Dulcedumbre


 

Acaba de llover

y en los cristales

hay gotas que resbalan y asemejan

un reguero de lágrimas


Los ojos las persiguen

y aunque no las apresan, sin quererlo se empapan

de la misma tristeza

que la tierra traspira


Huele a resina húmeda, los pinos

mansamente sucumben al encanto

de la melancolía que rezuma

el mundo alrededor y te traspasa.


Ya acabó de llover,

siempre que llueve escampa. Disfrutemos

del rumor a quietud que nos obsequia

este instante de magia y dulcedumbre.


Luego saldrá de nuevo

el Sol y sobre el aire, que nunca fue tan diáfano,

se escuchará otra vez algún mirlo que canta

mientras muere la tarde .

sábado, 2 de mayo de 2026

Solitudes


 

Vivir en soledad tiene su encanto.


Engarzar solitudes, lo confieso,

no es algo que me pese en demasía.


Leer en soledad.


Cantar en soledad


Dormir en soledad

- qué amplio el lecho-


Soñar en soledad plácidamente

y despertarse sola, sin que nadie te vea

con el pelo revuelto.


Luego están esas noches

en que el cuerpo apetece sentir otro calor.


Y esos días eternos de quietud y clausura

masticando silencio entre cuatro paredes

y rumiando añoranzas.


 Ahí es cuando empiezas

a hacerte sin remedio trampas al solitario...


E inventas una voz

que susurra y sosiega,

que te dice al oído palabras que acarician

y sirven de consuelo.


Vivir en soledad tiene su encanto,

si no es algo perenne.


Que no todo son rosas...y, en lance

de enfrentarse a la herida,

llorar en soledad

suma tristeza a la aflicción del duelo.



martes, 21 de abril de 2026

Cantar por cantar

 


Este poco de vida que presiento

que queda entre mis manos todavía

me da para intentar cada momento

exprimirle su mínima alegría.


No río porque invite a estar contento

un espléndido Sol de mediodía,

lo que me anima es sonreírle al día,

sin importar si llueve o hace viento.


Y cantar por cantar, igual que el ave

que desgrana su trino y aligera

la gravedad del aire con su canto.


Cantar para tratar de hallar la clave

con la que convocar la primavera

y exorcizar la tentación del llanto.