No es posible optar eternamente
por no ver,
no comprender,
callar...
Es preciso decirlo,
alto y claro,
Hemos sido engañados, tantas veces,
en demasiadas cosas.
También en lo esencial.
Nunca ha sido el dilema
ser o no ser,
Toca ser.
Contra todo.
Contra el mundo y sus leyes,
contra la sociedad, que impone sus dictados,
contra el tiempo, que dicta su sentencia,
contra uno mismo.
Ser, para hacer acopio
de dolor y experiencia.
Ser para conocerse
carne de rendición.
Mezquina obsolescencia programada.
condenada a sufrir el espectáculo
de su decrepitud
y conformarse
con seguir respirando
otro minuto más.
Solo hay una elección,
estar o no estar.
Tener la fortaleza y el arrojo
para perder el juicio lo bastante
para quebrarle el brazo a tu destino.
Decidir por ti mismo el como y cuándo
vuelves a formar parte de las ondas
del ruido blanco que viaja por el éter.





