Qué gusto da vivir la vida en zapatillas...
sin maquillar la ojera después de madrugar,
sin correr para todo, sin ir a trabajar,
es como te lo pasas a las mil maravillas.
Por mucho que nos cuenten que el trabajo es salud
y que nos hace libres, después de jubilarte,
ser dueña de tu tiempo te hace reiniciarte
y hasta ser más “divina” que en plena juventud.
Luego traen los años, sus “cosas” y apechugas,
-ya sabes, ajo y agua- con canas, con arrugas,
con no ver un carajo, con no escuchar ya bien.
Así que ! Carpe diem! El hoy es lo que importa,
que, así dure cien años, la vida siempre es corta
disfruta, canta, ríe, sueña y ama ...
Y amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario