lunes, 8 de junio de 2026

Imágenes pintadas




Sustentarse en lo onírico

es tentador,

no existe ahí quien pueda

contradecirte.



Imágenes pintadas

sobre la espesa nube de calima

en la que el tiempo envuelve a la memoria.



Belleza condensada

de todo lo que amamos y sentimos,

sentenciada a quedar cubierta por el polvo

si Dios no lo remedia.


¿ Cómo atrapar la esencia veleidosa

de cada uno de aquellos momentos inefables

que poco a poco se van desvaneciendo?



No hay modo de quitarse

este sabor amargo a pérdida en los labios

sin perder nuestro yo genuino en el intento.



Toca rezarle al dios de lo posible

porque los días fluyan como el agua,

porque la mente olvide tanto apego

como se fue llevando su corriente.



Y el corazón no alcance

a seguir siendo fiel en su latido,

y olvide que olvidó.


miércoles, 3 de junio de 2026

Cancelación


 

Pues habrá que decir que nos complace

este tiempo sin pulso, suspendido

sobre la quebradura del latido

mientras llega, fatal, el desenlace.


Pues habrá que fingir que es bienvenido

ese sosiego íntimo, en que nace

la armonía esencial, que a este desguace

de nuestro devenir da algún sentido.


Por mucho que en arena la transforme,

hasta la piedra inerte se resiste

a que el rigor del agua la remuela.


Nadie me pida a mí que esté conforme

con esta realidad, prosaica y triste,

que al sublimar mi esencia, me cancela.


martes, 2 de junio de 2026

Fundido en negro


 

Romper nuestro capullo,

quebrar la oscuridad,

quizás nunca debimos.


En mitad de esa ardiente y pavorosa

vorágine de luz

es fácil extraviarse.


Confundirse.


De tiempo y de lugar.


De dirección.

- ¿acaso vengo o voy?-


De rumbo.


De objetivos...


Es cansado

este andar sin saber a ciencia cierta

cuál es tu sitio ni para qué te mueves,

para llegar al mismo desenlace

anunciado y patético.


De tanto confundirse,

extrañar la quietud gustosa y sin aristas

y el silencio perfecto que reinaban

en el negro absoluto.


Ceder a la añoranza inevitable...


Y acabar por fundirse con la nada.

sábado, 30 de mayo de 2026

Grisuras

 


El horizonte está

allá, del otro lado de los sueños

quemados en su altar.


Cada vez más cercano

y más inalcanzable.


El camino que repta

como una cicatriz, fiel al recuerdo

de infinitas derrotas,

en mitad de la tierra calcinada.


Las piedras, que prometen

colarse en un descuido en tus zapatos.


Ni tus suelas ni tú

estáis para más bromas ni más trotes.


Dan ganas de gritar

pidiendo algún milagro,

que caiga ese diluvio que sosiegue

la ira de los dioses.


Que pueda el descreído,

sin fe y sin esperanza,

mirar al cielo y ver

que no todo son grises.


domingo, 24 de mayo de 2026

Voluntad




Armados de insistencia y de sigilo,

poco se puede hacer

contra los aluviones de rutina

que te empapan por dentro

y empantanan tus días.


Llevas las de perder

contra la destemplanza de los cielos,

dispuesta a doblegarte,

es inútil luchar

contra la sucesión de las tormentas.


Nada se puede hacer

contra el río impulsivo de la vida,

que te arrastra y te lleva

contra los arrecifes.


Nada se puede hacer,

pero hay que hacerlo...


Lo demencial, lo absurdo lo imposible:

gritar y maldecir,

nadar contra corriente.


Porque no hay otra opción.

Es eso,

o entregar sin una mala queja

la voluntad.


Y ahogarse.


lunes, 18 de mayo de 2026

Por caminos de niebla y esperanza


Cómo pesan los pies de atardecida,

qué triste es recorrer, paso tras paso,

esa última etapa de la vida

que es el gris Sendero del Ocaso


Sufrir la impredecible acometida,

de diluvio a tormenta, a cielo raso,

sentir que la coraza entumecida

la corroen las hieles del fracaso.


Y, pese a todo, continuar, atento,

mirando al cielo, por si su semblante

se vuelve más proclive a la bonanza.


Mientras resista el cuerpo y el aliento

se empañe, hay que seguir hacia adelante

por caminos de niebla y esperanza.

De soneto en soneto

 

De soneto en soneto sobrevivo.

Como en un loco juego de la Oca

escribo porque es lo que me toca

para explicarme el mundo en el que vivo.


Montada en tan lunático tiovivo,

no es extraño que vierta por la boca

la náusea o la emoción que me provoca

tanto súbito giro sin motivo.


Encuentro cada día alguna excusa

para pedir que llegue a mí esa musa

que me sopla al oído algo indiscreto.


Lo cierto es que ellos son placer en vena,

una droga feliz, que me encadena

a tal vicio divino y obsoleto.


lunes, 11 de mayo de 2026

Dulcedumbre


 

Acaba de llover

y en los cristales

hay gotas que resbalan y asemejan

un reguero de lágrimas


Los ojos las persiguen

y aunque no las apresan, sin quererlo se empapan

de la misma tristeza

que la tierra traspira


Huele a resina húmeda, los pinos

mansamente sucumben al encanto

de la melancolía que rezuma

el mundo alrededor y te traspasa.


Ya acabó de llover,

siempre que llueve escampa. Disfrutemos

del rumor a quietud que nos obsequia

este instante de magia y dulcedumbre.


Luego saldrá de nuevo

el Sol y sobre el aire, que nunca fue tan diáfano,

se escuchará otra vez algún mirlo que canta

mientras muere la tarde .

sábado, 2 de mayo de 2026

Solitudes


 

Vivir en soledad tiene su encanto.


Engarzar solitudes, lo confieso,

no es algo que me pese en demasía.


Leer en soledad.


Cantar en soledad


Dormir en soledad

- qué amplio el lecho-


Soñar en soledad plácidamente

y despertarse sola, sin que nadie te vea

con el pelo revuelto.


Luego están esas noches

en que el cuerpo apetece sentir otro calor.


Y esos días eternos de quietud y clausura

masticando silencio entre cuatro paredes

y rumiando añoranzas.


 Ahí es cuando empiezas

a hacerte sin remedio trampas al solitario...


E inventas una voz

que susurra y sosiega,

que te dice al oído palabras que acarician

y sirven de consuelo.


Vivir en soledad tiene su encanto,

si no es algo perenne.


Que no todo son rosas...y, en lance

de enfrentarse a la herida,

llorar en soledad

suma tristeza a la aflicción del duelo.



martes, 21 de abril de 2026

Cantar por cantar

 


Este poco de vida que presiento

que queda entre mis manos todavía

me da para intentar cada momento

exprimirle su mínima alegría.


No río porque invite a estar contento

un espléndido Sol de mediodía,

lo que me anima es sonreírle al día,

sin importar si llueve o hace viento.


Y cantar por cantar, igual que el ave

que desgrana su trino y aligera

la gravedad del aire con su canto.


Cantar para tratar de hallar la clave

con la que convocar la primavera

y exorcizar la tentación del llanto.

lunes, 20 de abril de 2026

Templanza



 

Aquí voy, de regreso, ya vencida

mi frente, que antes fue tan altanera,

caminando derecha hacia la hoguera

de una agónica luz de atardecida.


Viendo mi triste imagen, quién dijera

que en otros tiempo fui la preferida

de los cielos, feliz y bendecida

por la gracia más linda y hechicera.


Pero de mi destino no me quejo,

incluso la más bella entre las rosas

rinde sus atributos de tal suerte.


Solo pido templanza ante mi espejo

y cuidar de mí misma y de mis cosas

hasta el instante mismo de mi muerte.

Meritocracia

 





"Con voluntad, se mueven las montañas”,

pretenden que te creas y que intentes

dejarte la salud y las entrañas

persiguiendo sus sueños indigentes.


Es el fracaso cosa de indolentes

y de inconstantes, búscate las mañas

para triunfar”, repiten insistentes,

hasta hacer que les compres sus patrañas.


Nos intentan grabar entre las cejas

de la meritocracia el catecismo,

creyéndonos estólidas ovejas.


Pero sabemos bien que no es lo mismo

nacer aquí que allá, conque perplejas

e indignadas gritamos su cinismo.


Horizontes


 

Siempre es lo mismo,

mantenerse en pie.


Y seguir caminando hacia adelante

a pesar de que tienes la certeza

de que no hay quien alcance el horizonte.


Así,

un día más,

tragándote tus duelos

y apretando los dientes,

apenas si consigues lograr el triunfo mínimo

de un día más.


Perdido

en vagar entre sombras por senderos de bruma,

y en cosechar cansancios.


De una noche más

en que lamerse el polvo y continuar soñando

que mañana, si acaso,

quizás bajo este cielo de furia y plomo líquido,

si Dios al fin se apiada,

florezcan asequibles horizontes.



Armónica del viento



Armónica del viento, travesura

sonsacando a las ramas con destreza

ese poso inasible de belleza

que vive oculta en cada criatura.


Maravilla de la naturaleza

en que la voz del aire se depura

de cualquier gravedad y transfigura

el rigor del silencio en sutileza.


Delicada prodigio de armonía,

capaz de transformar el roce breve

en magia que hace único el momento.


Sugestivo rumor de poesía

que acaricia el oído y que conmueve

al corazón que sabe estar atento.

viernes, 17 de abril de 2026

Hacia Poniente

 



Se vuelven menos raudas las pisadas,

la ruta hacia Poniente es más tristona,

el viaje de la vida no perdona

su precio en ilusiones deshojadas.


Este cielo de abril no me emociona,

miro sin ver sus noches estrelladas...

jamás serán igual sus madrugadas

después de que un adiós nos desmorona.


Pero nunca es completa la negrura,

quedan restos de luz en las pupilas

que miraron un día con ternura.


Y el corazón se aferra a lo invisible,

le basta la fragancia de las lilas

para soñar que nada es imposible.

Dormir, soñar...tal vez morir...


 

Ya no es esplendor maravilloso

la luz con que nos da la bienvenida

el día que despierta ni convida

a afrontarlo como un reto gozoso.


La experiencia te fuerza al rito odioso

de temer cada nueva amanecida

un nuevo desafío de la vida

que no te dé un instante de reposo.


Y sueñas con poder seguir durmiendo,

un rato más, ajena a la estridencia

del mundo y al rigor de sus dictados.


Sentirte liberada, persiguiendo

la inefable y sutil inconsistencia

de tus más viejos sueños trasnochados.

domingo, 12 de abril de 2026

Derrota


Los días,

a imagen de tus piernas quebrantadas,

se han vuelto de plomo,

y de una insufrible solidez

la textura del aire.


No ha sido la brisa

la que ha movido aquel atrapasueños,

que resiste,

olvidado,

sobre el dintel.


Ha sido ese suspiro

que se escapa del pecho,

resignado

a aceptar dócilmente la derrota

de esta nueva certeza.


Saber

que ya no queda tiempo ni ilusión

para andar persiguiendo más quimeras.


Y que ya no te importe.

 

jueves, 12 de febrero de 2026

A chacota


 

Cumplir años es irse transformando

en un raro ejemplar de rana hervida,

que se va poco a poco acostumbrando

a las cochuras que le da la vida.


Inmersa en su trajín, se va ablandando

tu coraza y de tan recocida,

todo se te termina descolgando

como si fuese cera derretida .


La gravedad no afecta solo a eso

que estás pensando y a alguna que otra lorza

También los sueños caen por su peso.


!Que no cundan el pánico y la histeria...!

Ante tal fiasco, agarra una cogorza

y tómate a chacota tu miseria.

Vida de “jubilata”



!Ay chicas, no sé qué hacer,

tanta actividad me mata...!

La vida de “jubilata”,

!qué dura que puede ser!


Yo creí que madrugar

ya sería agua pasada,

pero estaba equivocada

si a todo quiero llegar.


No perderse ni un sarao,

vital y divina ahora,

diciendo al llegar tu hora

que nos quiten lo bailao”


Clases de aquagym, de zumba

y de bailes de salón

después de meditación..

¿ Quién no se vuelve tarumba?


También conviene que tener

tiempo para cultivarse,

nadie puede imaginarse

lo que queda por leer.


Hacer hueco a las salidas

para tomar un café

-y algún que otro tentempié-

con sus risas compartidas.


Te hace desfallecer

tanto gastar alpargata

para ir de caminata

o de viaje de placer.


Da igual si vas a León

o a China a hacer tai-chi,

el caso es que, sí o sí,

te ventiles la pensión.


Y está lo más importante,

sin dolencias ni mareos,

hacernos cinco chequeos

para que este cuerpo aguante.


Cuánto estrés, qué no parar

sin tiempo ni de “arrascarse”

Y hay quien cree que jubilarse

es echarse a descansar...

La vida en zapatillas




Qué gusto da vivir la vida en zapatillas...

sin maquillar la ojera después de madrugar,

sin correr para todo, sin ir a trabajar,

es como te lo pasas a las mil maravillas.


Por mucho que nos cuenten que el trabajo es salud

y que nos hace libres, después de jubilarte,

ser dueña de tu tiempo te hace reiniciarte

y hasta ser más “divina” que en plena juventud.


Luego traen los años, sus “cosas” y apechugas,

-ya sabes, ajo y agua- con canas, con arrugas,

con no ver un carajo, con no escuchar ya bien.


Así que ! Carpe diem! El hoy es lo que importa,

que, así dure cien años, la vida siempre es corta

disfruta, canta, ríe, sueña y ama ...

Y amén.

martes, 10 de febrero de 2026

La Niña de los Peines


                                                                                


 

Yo tuve de pequeña un peine de oro puro

que mi amoroso padre un día me obsequió

y aunque lo cuidé mucho -eso os lo aseguro-

no sé dónde ni cuando a mí se me perdió.


Seis hermosas peinetas de nácar y corales

adornaban mi trenza en plena juventud,

pero por distraerme por ciertos andurriales

muy maltrechos quedaron su lustre y su virtud.


De auténtico carey era aquel cepillo

con que desenredaba, para sacarle brillo,

hasta ayer mi melena, de la frente a la nuca.


Hoy solo las ideas son las que se me enredan...

y para estas míseras tres canas que me quedan

lo más sensato es comprarse una peluca.

lunes, 2 de febrero de 2026

Plano turístico ( para andar por la vida sin pegarse demasiados coscorrones)

 



Saber la piedra que pisas,

con quién te juegas los cuartos,

ponerte cien veces roja

antes que amarilla una.


En cosas de sociedad

no mostrar nunca tu don,

porque te quedas de guardia,

que el mundo es muy puñetero


Son las cosas que me dijo

mi padre y sin rechistar

a rajatabla las cumplo.


Y de mi propia cosecha

añado yo, esmérate,

 ama mucho y daña poco.


Estela de un sollozo



Por vez primera debo declararlo:

quiero cerrar lo ojos y dormirme

para no despertar, quedarme quieta

y fría sin que nadie lo notase.


Alejarme de aquí del mismo modo

en que un día llegué, sin meter bulla,

dejando atrás la estela rumorosa

del sollozo que exhalo por el mundo.


Solamente los pájaros del alba

sentirían el roce de un suspiro

en sus alas y acaso pesadumbre.


Y por última vez, sobre mi lecho

se posaría el Sol, para ofrecerme,

con su beso, una tibia despedida.