Acaba de llover
y en los cristales
hay gotas que resbalan y asemejan
un reguero de lágrimas
Los ojos las persiguen
y aunque no las apresan, sin quererlo se empapan
de la misma tristeza
que la tierra traspira
Huele a resina húmeda, los pinos
mansamente sucumben al encanto
de la melancolía que rezuma
el mundo alrededor y te traspasa.
Ya acabó de llover,
siempre que llueve escampa. Disfrutemos
del rumor a quietud que nos obsequia
este instante de magia y dulcedumbre.
Luego saldrá de nuevo
el Sol y sobre el aire, que nunca fue tan diáfano,
se escuchará otra vez algún mirlo que canta
mientras muere la tarde .

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