Sentir el peso ingente de la ausencia
dentro del corazón, como una losa
que vuelve desmedrada y temblorosa
la musicalidad de su cadencia
Extrañar tanto abril y aquella esencia
que me solía regalar su rosa,
añorar el estío, con su hermosa
noche de raso azul e incandescencia.
Los padres, los amigos, los amores...
ausencias cuyas sombras hoy persigo,
insomne, por oscuros corredores.
Y la ausencia más cruel, la que, a mi abrigo,
mi propia sombra fue en tiempos mejores
que hoy reniega de mí y no va conmigo.

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