lunes, 26 de enero de 2026

Surfeando infinitivos





No hay amaneceres de domingo

que sirvan de aliciente para el triste


Limitarte a arrastrar

los huesos doloridos de un cuerpo fatigado

fuera de la tibieza confortable

del nidal de tu lecho.


No dar los buenos días

a este rayo de Sol

que llega a despertarte puntualmente.


Olvidar que eres luz

y condenarte

a vivir a merced de las tinieblas.


Existir para ser infinitivo

en un tiempo que huye, carente de relojes.


Surfear sin reposo

ese largo minuto, capaz de eternizarse

y convertirse en brasa,

al tiempo que buceas el fondo de tu abismo,

allí donde se van almacenando

inefables recuerdos.


Sentir cómo te inunda

el pecho la añoranza

por volver a sentir el alboroto

con que solía celebrar el pájaro

cautivo que me habita- hoy sumido en silencio -

la mañana que nace

cargada de suspense y de promesas.


Presentir que ha de ser la reconquista

bienhechora del gozo de su canto

tu ultima esperanza.



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