lunes, 26 de enero de 2026

Hojas al viento

 


Pudisteis elegir”,

suelen decirnos

los que quieren tenernos bien sujetos

de la férrea cadena de la culpa.


¿ Pudimos elegir?


¿ Puede evitarse el acercarse al agua

cuando se tiene sed?


¿ En mitad de la noche más larga y más oscura,

qué valiente o qué loco

hay que no elija el miedo?


¿Acaso es libre

la piel para negarse a la llamada

ardiente del placer?


Solo el malvado elige por su gusto

maltratar al inerme.


Los demás solo somos 

hojas secas que vuelan o se arrastran

al dictado del viento voluble de la vida.


Podemos elegir,

sí...


El perdonarnos

tanta fragilidad.


Seguir siendo quien somos

y proseguir andando hacia adelante,

tratando no dañar más de lo imprescindible

-ni a nosotros mismos.


Y a ratos intentar

incluso hasta dejarnos llevar por la ocurrencia

absurda

-y peligrosa-

de querernos.

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