jueves, 30 de julio de 2026

Aunque su roce haga herida (Mínimo consuelo)

 


Los ojos están cansados

de transitar las rutinas

de los días sin colores

y las noches desvaídas.


Los oídos, aburridos

del ruido y su pesadilla,

se tapian y rememoran

sus cantinelas antiguas.


Un rumor a desencanto

hoy sobre el aire levita,

se diría que en el mundo

todo contra ti conspira.


Cuando en los mapas no existen

rutas confiables de huida,

toca mirar alma adentro

para buscar  la salida.


Y encontrar la compasión

que la existencia nos brinda

en la belleza entrañable

que albergan las cosas mínimas.


Por esa flor que te entrega,

silente, su esencia íntima,

por esa concha de nácar

que el mar olvidó en su orilla.


Por el pájaro aterido,

clarín de la amanecida,

por ese suave susurro

con el que arrulla la brisa.


Por tanta estrella sin nombre

como en el cielo titila,

por esa Luna esplendente

que a los poetas inspira.


Por ese rayo de Sol

de una inocente sonrisa,

la vida vale la pena

aunque su roce haga herida.