domingo, 16 de agosto de 2026

Sinfonía de grises


 

Desde la lucidez, todo transpira

indeterminación.


Vivir se vuelve

una duda constante.


¿Cuánta culpa existió

en el hecho de ser?


Y ser tan frágil,

tan dado a sucumbir a los instintos básicos

del orden- ¿ o el desorden?- natural.


¿Cuál fue aquella causa

primera

que desató el caos?


¿ Cuál fue el efecto

que propició el latido,

germen de la armonía?


Somos seres inermes,

apenas leves pábilos, movidos por la inercia

del ensueño del tiempo,

donde todo

se transforma en caprichos de fractales,

persiguiendo el instante irrepetible

donde el suspiro se transforma en música

que desnuda el misterio de la luz.


Y encontrando la herida

de la verdad.


Desde la lucidez,

es todo una grandiosa y enigmática

sinfonía de grises.


Dilema existencial


 



No es posible optar eternamente

por no ver,

no comprender,

callar...

Es preciso decirlo,

alto y claro,


Hemos sido engañados, tantas veces,

en demasiadas cosas.


También en lo esencial.


Nunca ha sido el dilema

ser o no ser,


Toca ser.

Contra todo.


Contra el mundo y sus leyes,

contra la sociedad, que impone sus dictados,

contra el tiempo, que dicta su sentencia,

contra uno mismo.


Ser, para hacer acopio

de dolor y experiencia.


Ser para conocerse

carne de rendición.


Mezquina obsolescencia programada.

condenada a sufrir el espectáculo

de su decrepitud

y conformarse

con seguir respirando

otro minuto más.


Solo hay una elección,

estar o no estar.


Tener la fortaleza y el arrojo

para perder el juicio lo bastante

para quebrarle el brazo a tu destino.


Decidir por ti mismo el como y cuándo

vuelves a formar parte de las ondas

del ruido blanco que viaja por el éter.