Hoy ya no me interesa
buscar los gamusinos que andan por las ramas,
deslindar ocurrencias de excepcionalidades,
pretender atrapar la esencia de la luz
persiguiendo libélulas.
La vida siempre acaba por limitar opciones,
decide por nosotros
quedarse con aquello más puro y más sencillo.
Descubrir, por ejemplo, en el destello
de esos ojos limpios que me miranm
el germen del poema

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