sábado, 13 de agosto de 2016

Hora de completas


En esa hora mágica
en que la algarabía enervante de plumas
con que vuelven los pájaros al refugio del nido
se hace dueña del aire
y la luz se adormece,
en los pechos se instalan,
sigilosas,
las sombras.

Todo lo vivo busca
un lugar sin fisuras donde pueda sentirse
al abrigo de todo

Yo también necesito descansar a recaudo
de los sordos rumores que la noche repujan
de presagios oscuros.

Yo también necesito
un calor que me salve
de enfrentarme desnuda al acoso del miedo .

Unos brazos seguros,
unas manos que quieran
ir sembrando caricias,
unos ojos que sepan derramarse en ternura
mientras van definiendo los contornos de un mundo
en que el color existe,
donde toda aspereza,
al ver a dos absortos en sus revelaciones
desiste de hostigarlos.

Yo también necesito
acunar la esperanza.

Inventarme películas,
convertir esta hora de completa en que triunfa
la aprensión del eclipse
en mi tiempo de vísperas de quién sabe qué asombro.

Ignorar que los cuervos
ya me velan las vísceras,
apretar bien los párpados
hasta ver que  me bullen technicolores dentro.

Y olvidar mis reservas.

Y dormirme soñando  que no es necio soñar.







Los esperanzados




"Muchas veces me pregunté de qué servía
 esperar durante tanto tiempo 
a alguien que no existe..."
Idoia Laurenz

A veces me pregunto
de qué sirve esperar desesperando
por algo que no existe.

Una verdad desnuda que no ofenda .
Un sincero decir cuyo rigor
no lastime la piel más avezada
del alma más estoica.

Una luz que no hiera la retina ,
volviéndola una llaga, ni maltrate
los delicados pétalos del lirio.

Un color sin usar que les reintegre
a las flores de ayer sus ilusiones
de eterna lozanía y de frescura,
un soplo seductor que les inspire
las ganas de volver a perfumar.

Un beso que no queme

Un labio, que ,entregado a la clausura,
no se convierta en frío.

Un sonido que obligue
a desvelarse a la palabra inédita
que dormita escondida en el envés del aire ,
capaz de redimir todo poema,
sabiendo transformar su tesitura
en música al llegar a nuestro oído,

Un verso que nos salve.

Un amor generoso  que antes o después
no nos haga llorar.

Una gota de agua ,
más salada o más dulce,
que no siga su innata vocación de correr
y no se entregue
cada vez a esa ciega pasión con más premura.

Que más temprano o tarde no termine
perdiéndose en el mar.

****

A veces me pregunto
de qué sirve esperar desesperando
que se materialicen las quimeras.

Yo sola me respondo:
esta liturgia,
digna de  iluminados y dementes,
solo tiene un sentido razonable:

No echar en el olvido
la costumbre tan sana de esperar.

Porque en los días de los esperanzados
suelen ser las auroras más risueñas.

Y siempre ven sus ojos
un cielo más azul, más limpio y más sereno.

Un recreo asequible
en el que cualquier pluma
sería afortunada deleitándose
en el grato abandono
de su gracilidad desmadejada.


En el que hasta una piedra,
antes de que la engullan los abismos
y apurando
ese minuto y medio de gloria que le toca,
con un poco de impulso,
-con un poco de suerte-
podría planear.

sábado, 30 de julio de 2016

Rojo sobre blanco


  Sé que no soy poeta.Soy sensata
y conozco mis límites , si acaso
soy solo una versera que malcaso
palabras sin cuidarme de la errata.

Aunque pueda escribirme La Vulgata
en verso si me place y hace al caso,
no llego a imaginarme en el Parnaso
esperando por mí a su flor y nata.

Eso no es objeción para entregarme
con entusiasmo casi compulsivo
a vivir con fervor cada momento

A exprimir su misterio y desangrarme,
pasión sobre el papel, hasta que escribo
en rojo sobre blanco lo que siento.
















Contrasentidos


Amor y desamor, gozo y herida
que conocen aquellos elegidos
por la suerte y en sus contrasentidos
descubrieron la esencia de la vida.

Oscuridad y luz, cara y reverso
de la misma moneda, conjurados
en conformar, viviendo confrontados,
la oculta realidad del universo.

 Y en medio tú, fusión de credo y duda
jugándote hasta el alma en el envite
de que un día hallarás dicha y respuesta .

Prefiriendo ser ciego a ver desnuda
esa triste verdad que te repite
que tu sino es perder siempre la apuesta.




viernes, 29 de julio de 2016

Desbandada







Huyeron las palabras de mi boca.
Como las golondrinas , son amantes
de migrar hacia climas más galantes
cuando el helor las toca.

Las sonrisas, de siempre frioleras,
quisieron ir detrás, pero atoradas
quedaron en su mueca, aletargadas
soñando primaveras.

Por contagioso efecto
escaparon del pecho amor y afecto,
dejando sus espacios ateridos.

Ya no sería extraño
que al mismo corazón alcance el daño
y en desbandada huyan los latidos.

martes, 19 de julio de 2016

Canción de cuna


Como lluvia, la voz  mansa y ligera
quisiera yo tener para cantarte 
la nana más hermosa , que pudiera
los más felices sueños inspirarte.

Ójala mi halda fuese aquel baluarte
ante el que todo daño se rindiera,
y   lecho  al tiempo,en el que recrearte
prados  de una florida primavera.

Pero yo solo soy  este impotente
sonido que se ahoga  en la doliente
mudez que  causa  al aire un  calofrío.

Y estos dos brazos que pacientemente
esperan un milagro, mientras siente
mi corazón la pena  de abrazar el vacío

domingo, 17 de julio de 2016

El propio abandono


Renuncio a desangrarme
en los brazos de un sueño tempestuoso
que solo por capricho de la suerte  
-o, ¿ quién sabe?, de la fatalidad-
 lograría cumplirse.

Dimito de correr sin un respiro
persiguiendo mis  más puros anhelos.

Solo así puedo ser
la dueña de mi tiempo y de mi espacio,
decidiendo en qué punto 
de la prosa  infinita que conforman mis días
se desvelan mis noches


Y saber del languor
opresivo  y malsano que causa atrincherarse
contra el propio abandono.

Maresuyo



Antaño acariciaste con tu espuma
playas en cuyo idílico paisaje
vislumbró un soñador su heroico viaje,
vencedor de los siglos y su bruma.

Ahora, que  domina tus  confines
el perfil de las torres de cemento
¿quién puede  fabular que vence al viento
y boga rodeado de delfines?

Marenostrum un día te llamaron
aquellos que felices disfrutaron
sobre limpias arenas de tu arrullo.

Hoy,  puesto que  tu arcén nos arrebatan
algunos  por lucrarse  y lo alicatan,
habrá  que renombrarte  Maresuyo.

sábado, 16 de julio de 2016

Tiempo de adagio



Hace ya tanto tiempo que no escribo
un poema de amor, que extraña el viento
las reverberaciones de mi acento
cantando con pasión su don fruitivo.

Me he bajado en marcha del tiovivo
mareante que lleva en un momento,
del arrobo extasiado hasta el tormento;
 si no lo gozo, al menos sobrevivo.

Pero a ver quién le cuenta al desganado
latir del corazón lo apasionante
que puede resultar ver que amanece.

Su ritmo sinusal sigue el dictado
de la rutina más anestesiante,
y en un adagio  triste se amortece. 

lunes, 11 de julio de 2016

Estación agostada



Nada ha cambiado, 
sigue siendo  el cielo
un océano azul que se regala
inmenso a nuestros ojos, deslumbrándolos
con su simplicidad y revelándoles
la exacta dimensión de la belleza.

Y el prado sigue estando, como siempre,
salpicado de aromas y dispuesto
a acoger nuestro peso y a dejarnos
probar cuánto esplendor cabe en su  hierba.

Cuánta pasión anónima,
 dispuesta a  ver la luz y a redimirse
se esconde ilusionada en nuestra piel.

Cuántos cansancios
soportan sin quebrarse nuestros huesos.

*****

Seguro que resulta todavía
 esta ocasión amena para muchos.

E incluso  la perfecta para alguien.

Pero no para mí.

Siento una vaga
opresión  sobre al aire que disuade
de la celebración.

 Algo me dice
que  mi tiempo pasó, que ya no hay huecos
en mi carnet de baile y solo quedan
apenas esos últimos compases  
alegres de mi música.

Que solo soy un pétalo  que finge
que  danza mientras tiembla.

Una aprensión que intuye
que en la bancarrota de su carne  germina  y se hace fuerte
la estación agostada

*****
Sobre la brisa flota
un  nosequé inquietante que recuerda
el aliento  herrumbroso de Diciembre.

Todo me invita ser aceptación
ascética y prudente, a regresar
allí dónde no llegan los rumores
agitados del mundo
y  a mirar hacia adentro.

A ver únicamente lo que importa.

Que he sido feliz 
  a ratos,como tantos,
y como tantos otros, comúnmente
me he sentido frágil, 
perdida, vulnerable, desdichada.

Que soy afortunada por vivirlo
y por reconocerlo.

Por sentir 
el  apremiante impulso de mostrarme
 profunda y totalmente agradecida,
de contarlo y cantarlo 
con toda vehemencia verso a verso,
antes de que la voz me desdibujen
los vahos de la escarcha

Y solo encuentre auténtico   placer en  habitar
la estación  en que medran,
definitivamente,
 los silencios.



jueves, 23 de junio de 2016

Desconexión



Evadirse, desconectar de aquella vorágine era todo lo que quería.

. Reyes y esclavos, santos y putas, policías y ladrones, todos querían ser los primeros en salir .

Vivía en un estado  alucinado, de continua agitación  casi hipnótica, que no le permitía hacer otra cosa que atender sus  insistentes demandas .No podía comer y mucho menos dormir.Unas veces pensaba que iba a volverse loco,otras,que su cabeza iba a estallar de un momento a otro. No había solución.

¿O sí?

Un instante  de decisión, una detonación  y personajillos y masa encefálica compartieron protagonismo  sobre el papel  pintado de la pared de la sala.

Torcaz


Si no vas a dejarme volar, no me provoques
con tus brazos de nido y tus besos de alpiste,
mi corazón de pluma apenas se resiste,
lo sabes,  al señuelo de ciertos alboroques.

Pero también conoces que para mí no existe
un deleite mayor que el vuelo, no revoques
tan acendrado  impulso no sea que me aboques
a vivir añorándolo, eternamente triste.

Si  de verdad me quieres, a ver si me regalas
la parcela de cielo  de azul más vehemente
y aquel soplo de céfiro que precisan mis alas.

Y si no,lo mejor es desamar lo amado,
seremos más felices volando libremente,
torcaces solitarias, cada cual por su lado.

Ni una menos



La tierra se rebela con un grito
de impotencia al sentir como en su entraña
entierran a otra flor, que la guadaña
del machismo segó en un torpe rito.

Y hasta llegar aquí , cuánto infinito
sufrimiento quebró la frágil caña
de la azucena con terrible saña
e irracional horror nunca descrito.

Qué siglo  ha de acabar esa ceguera
de organizar el mundo a la manera
de uno , cuando a dos  les  fue confiado.

Y se valorará que se reviste
de entrega la mujer y  un hombre existe
porque alguna es su vientre lo ha llevado.

Que, pobre y desterrado
del paraíso, mucho menos triste
vivirá si lo hace a su costado.

miércoles, 22 de junio de 2016

El sueño de una noche de verano


Ha llegado el verano.

Visarlo  por escrito en un papel
es toda una obviedad ante el gracejo 
con que cantan los pájaros
y  las crepitaciones extenuadas
con que cuentan  las yhedras,
su exasperado anhelo  por un poco de sombra.

Ante la nítida,
  tersa complicidad con que el celaje
lo publicita desde las alturas
vistiendo  sus  azules  más intensos.

Ante el  jovial descaro con que lucen las flores
 sus galas primorosas, 
compitiendo en belleza,
sin sospechar siquiera que sus pétalos
ya son los desdichados precursores del humus.

Que con su podredumbre
ya sueña la hojarasca para  darle
un toque de glamour a su manteo.

*****

Solo mi corazón sufre la herida
por la velocidad con la que el tiempo
fluye sin detenerse,
pasa sobre sobre nosotros,
nos arrolla a  su gusto
y nos va molturando,
y nos va remoliendo como  a guijas menudas
hasta que nos termina reduciendo
a barro que suspira.

Solo yo siento  cómo me atormenta
una inquietud opaca ,
indefinible,
que malogra mis días
y desvela mis noches.

Y ante el cielo  suntuoso
repujado de estrellas del estío
mi latido no exulta,
 si no que ,extrañamente,se vuelve melancólico,
acaso conmoviéndose
 conjeturando cuántos de esos resplandores
son destellos  fantasmas, 
náufragos esplendores de mundos ya prescritos
rutilando sin rumbo 
sobre el vacío inmenso.

El alfa y el omega
son dos extremos  de la misma nada.

Y ,en  el medio, yo
  soy la   definición  del menos cero
elevado a la  enésima potencia
encarnado en doliente lucidez
que anda columpiándose
sobre el angor punzante de su presentimiento.

Este pálpito urente que me avisa
de que son los veranos,
sin excepción,
 efímeros.

Y en cambio nadie sabe
cómo de larga , fría  e insufrible
puede llegar a hacerse la ruindad
 del último invierno.