miércoles, 23 de septiembre de 2026

Estación estéril

 


De repente en los labios se te atora

la palabra precisa, ¿Cómo era

Dios mío,

cómo era,

aquello?

Entusiasmarse...


Sentir que un hervidero de emociones

crece dentro de ti y te espolea

a caminar impávido

sobre el sinfín zarzas ardientes y de brasas

como van tapizando tu camino.


Las cenizas

son hoy la realidad omnipresente.


Y la extraña certeza

de que ya nada importa.


No hay mordisco más frío.


Es gelidez feroz que te anestesia

hasta hacer de los días

álgidas superficies donde el vivir resbala

sin dejar ni una huella.


Es esta una estación

nebulosa y estéril, que disfraza su ruina

con preñez de sosiegos.


Acaso,

en todo semejante

a ese tiempo de calma

que precede a la muerte...