jueves, 14 de junio de 2018

Esperanza



No hay vientre que resista
gestar entre grisuras tanto rencor silente ,
dar a luz cada día tanta rabia.

Más temprano o más tarde
hasta el cielo se cansa y escampa la tormenta.

Semejando veleros,
que vienen navegando desde orillas remotas ,
llegan las nubes blancas
preñadas de humedades más benignas ,
que son como pañuelos de armisticio,
promesa de una nueva primavera.

El aire trae siempre
noticias de su nombre.

Un rumor, un suspiro, una fragancia
  despiertan en nosotros  esa extraña alegría
que renueva las ganas de vivir
sin que haya un motivo.

Toca desperezarse
y mirar a lo alto con los ojos dispuestos
a descubrir inéditos azules.

Y el corazón ,
aun siendo perito en desengaños,
abierto sin reservas
a dejarse invadir por la esperanza .



lunes, 11 de junio de 2018

Tiempo dorado



Septiembre es la alameda
de pasos sin retorno hacia el borde de un río
que guarda la memoria de un mar que nunca supo
el nombre de sus playas.

Es el mirlo medroso
que al caer cada día se va desmadejando
en una larga cuita musical e inefable
que habla de un ocaso más allá del poniente.

Es el olor a humus
y es el presentimiento que te invade
de que a cada semilla le aguarda una tibieza,
y una gota de lluvia .
Que la tierra le ofrece ser milagro
tras la edad necesaria de quietud.

Es la melancolía
que sabe como un mosto y que te empapa
la vida de aquiescencia y de dulzor

Es el tiempo en que el tiempo
a fuerza de ser ocre y detenerse
sobre el rebozo de la luz  sumisa
se me vuelve dorado.

Sobre el que me deleito en lo sencillo
y degusto sin prisa el gozo de vivir.



Eterno retorno



No dura mucho la estación florida,
en la que basta con cerrar los ojos
para creerte tus ensoñaciones.

Parpadeas
y ya estás otra vez dentro del círculo
del eterno regreso sin retorno .

Reinician los zapatos
por inercia el camino a la rutina
de los días carentes de sorpresas ,
en donde el hoy pudiera intercambiarse
con un mañana semejante en todo
a un ayer recurrente.

Los bolsillos
no dan a basto para tanta deuda
que vas acumulando
Más que nada
a ti mismo te debes, al empréstito
de la férrea promesa que te hiciste
de intentar ser feliz .

Pero ya llegas tarde
- aunque no estás segura de hacia dónde-
y hay huelga en esa línea de autobuses
que lleva a la esperanza ,
y empieza a chispear y como de costumbre
tú vas sin chubasquero
y es un lujo
perder tiempo en llorar.

Menos mal que aún persiste la firmeza
de un pilar que resulta inamovible

Siempre
nos queda El Corte Inglés ,
allí sabemos
que ha de regresar puntual la primavera.

Don de plenitud



Se acerca a pasos mínimos
como cualquier otoño.

Trae un rumor a aguas mansas
y un aroma intestino que se infiltra
en la epidermis pétrea y la convence
de que quiere ser pétalo
como suelen hacer las primaveras.

Más vale que se plieguen
tus sentidos al rito placentero
de dejarse abonar hasta que exuden
concupiscencia y éxtasis,
y tu piel se desnude de artificios
y el corazón se rinda
y la memoria
olvide que olvidó.

Porque entonces
los instintos recuerdan
lo amable que es quedarse detenido
sobre el instante ascético
y dejarse mecer entre los brazos
del nirvana indolente que no aspira
a absurdas trascendencias imposibles.

Se hace casi ingrávida la carne
que no siente ya el peso de la angustia
de tener que buscar otro motivo
que no sea ella misma al disparate
candente de los días.

Y todo encaja porque todo es simple:
ser efímero y frágil
hacen lo vivo único y valioso.

Sabe a agua de anís y a azucarillos
la plenitud.

Al cielo alzas la copa
feliz con la que brindas
Conoces que llegó para quedarse
el don que no has pedido y que descubre
en la fugacidad la transparencia.

Y en crear la ilusión de que es posible
creer en la belleza que perdura
como la excusa última y más válida
que absuelva de la culpa de existir.



Caducidad




Todas las madrugadas se parecen:
largas horas vacías
que acuden a llenar con diligencia
fantasmas del pasado,
un amplio tiempo muerto en el que bullen
larvadamente las premoniciones .

Y ahí,
en la oscuridad,
flotando en el silencio,
de pronto la verdad se vuelve solida
y golpea tus ojos

Te ves tal como eres,
ese ser prescindible ,
caduco y caducado, que a la imagen
de una hoja amarilla que planea
buscando descansar en la hojarasca ,
nota cómo lo cercan sus cansancios
y siente que en el  limo
se encuentra su querencia natural

Que todo  da lo mismo, que su tiempo
ha terminado ya
y es esa una evidencia que lacera.

Pero que ya no  duele.

Acaso es porque   has sido
capaz de acostumbrarte
a que vaya la vida despojándonos
poco a poco de nuestros atributos,
a aceptar someterte
a sus imposiciones.

A que las madrugadas
siempre sean insomnes
y tengan
un amargado rictus parecido.

A que den paso a un día
que toca deshojar
y tratar de exprimir, sabiendo que ha de ser
uno más sin encanto.

Y también uno menos
en la cuenta ruinosa del latido menguante
que casi se complace en sus claudicaciones.

Otro día,otro poema



Otra vez todo el día por delante

Y sin nada que hacer,
solo exprimirle
algunas gotas más de decepción
y de hastío a las horas.

De alimentar con su frugalidad
esa última briza de esperanza,
aquella que sustenta y fortalece
mi corazón anémico ,
que ajusta en su latido
la cuenta de los debes de la vida.

Otra vez otro tiempo
sin color ni relieve ,
sentenciado
a navegar anclado a la costumbre
y a naufragar , buscando alguna inédita
maravilla en el fondo.

Otra oportunidad para espulgarme
pelusas del ombligo
y resabios del alma.

De emborronar con ellos
otra página en blanco que estaba allí esperándolos.

Y de acostarme un poco menos triste,
pensado que este día
no se perdió del todo, pues en su poquedad
sirvió para alumbrar otro poema.







miércoles, 6 de junio de 2018

Paisajes después de mil batallas



Descubrir con horror
que te están contemplando unos ojos que tienen
la mirada vacía.

Comprobar la eficacia
del tiempo al ejercer su viejo oficio
de  urdir devastaciones.

Sentir como te agota
enfrentarse a la náusea onmipresente
y aceptar su costumbre.

Presentir
que ya no quedan más penúltimas batallas
que perder.

Aceptar
que de poco te sirve enfangarte en  las rutas
baldías de la lástima.

Abrazarse
al endeble baluarte de la resignación.

Acaso resistir
a base de saber rendirse a tiempo
y aprender a no ver.

A no sentir.

Ahora 
entiendo al fin el modo en que mi madre
miraba a los espejos.

lunes, 4 de junio de 2018

Abril incandescente



Después de haber pasado tantas tardes de estío
sintiendo naufragar en su marasmo tórrido
mis cándidos ensueños,
de haber sobrevivido a la zozobra
de conversar a solas con mis desilusiones
tantas noches de invierno ,
yo creía que estaba ya a salvo
de ahogarme en el diluvio de mis lágrimas.

Pero, he aquí que llega
Abril incandescente
y la sorpresa surge :
vuelve la primavera a requebrarme
la piel desamparada y sensitiva,
y la lluvia se instala
puntualmente en mis ojos .

Compulsivas,me brotan
caricias como orquídeas en los dedos
y besos como guindas me nacen en los labios
con la insensata y lúdica pasión por regalarse.

Mientras que , sutilmente,
el desencanto deja de ser esa neblina
que todo lo envenena .

Y en su lugar , fecundo,
un dulzor de aguamiel me inunda el pecho.





martes, 29 de mayo de 2018

Parque encantado


Tiene sus sauces llorones,
su estanque, su rosaleda
su sombreada alameda
y sus mágicos rincones.
Tatúan cien corazones
cada tronco, y cada flor
conoce bien rumor
encendido e indiscreto
que lleva el aire en secreto
de tantos besos de amor.

Hay un arroyo ondulante
que susurra y un estrecho
sendero lleva derecho
al viejo puente colgante.
Te encapricha , paseante,
su embrujo y sabes que irás
a él a diario, porque estás
de su hechizo enamorado,
que tu parque está encantado.
Como todos los demás.



Los más viejos románticos ( XLI)


Érase un parque, un banco, una fuente...
Uno de esos rincones encantados
llenos de magia, en donde, enamorados,
nos juramos amor eternamente.

Me regalaste un libro y una rosa
aquel Abril en el que un primer beso
me robaste, tan tímido y travieso
como el roce de una mariposa.

Recorremos en tardes otoñales
doradas sendas, bajo la armonía
que los jilgueros crean con sus cánticos.

Ojalá que en los días invernales
paseemos al Sol del mediodía
de la mano, sintiéndonos los más viejos románticos.

lunes, 28 de mayo de 2018

Los visitantes



La señora rubia, la niña del lazo azul en la cabeza, el señor del bigote, la anciana con anteojos...
Qué extraña fascinación parecían sentir todos los visitantes del zoo por aquel hermoso animal , se diría que no pudiesen apartar los ojos de él, como si quedasen hipnotizados ante el magnífico ejemplar de tigre que ,desde el otro lado de la verja, parecía mirarlos a su vez, clavando las inquietantes pupilas de color ámbar en cada uno de ellos alternativamente
.- !Agggg...!!!
Se abrió su boca en un inconfundible gesto de aburrimiento.
.- “Definitivamente, el gordito de la gorra!...Ay...Si no fuese por estos barrotes...”

domingo, 27 de mayo de 2018

Los secretos del agua



Saber , nunca sabemos
nada
incluso ignoramos ,
-ineptitud supina -lo más elemental ,
del agua los secretos  .

Con qué sueñan las nubes,
cuánto dolor oprime
 su pecho de armazón algodonoso
al deshacerse en lluvia,
qué pasiones anegan el alma  de  las fuentes
que las obligan a brotar sonoras,
en que hondura abisal
anida ese furor  que embravece los mares ,
con qué ardor se consume
el corazón del hielo.

A veces vislumbramos
con un escalofrío
en el aire el misterio evocador
de nuestra realidad ,
el rastro tembloroso y placentero
que dibujan en pleno mes de agosto
sobre la piel sedienta
las gota refrescantes,
deliciosas,
redondas como uvas
que el cielo nos regala.

Y sentimos.

Y nos abandonamos,
dejándonos llevar por el instinto
que nos dice que somos también parte,
como la flor, el pájaro y la niebla
de un frágil mundo líquido ,
comulgando con ellos
en la celebración de que se escancie
con generosidad.

Y cerramos los ojos.

Y entendemos.





Reptiliano



Todo lo dulce
estaba concentrado en su sonrisa.

Todo lo ameno
se insinuaba , danzante y tentador
en el acento suave
de su voz persuasiva.

Todo lo tibio,
parecía brillar con un chisporroteo
dorado en su mirada.

Quién iba a adivinar
que todo el amargor y la dureza,
toda la frigidez y la negrura
pudieran ocultarse tan sigilosamente
en el fondo de un alma .

Con cuanta habilidad era capaz
de hacerlos aflorar sin previo aviso
sutiles, puntiagudos ,
despiadados...
letales
armas de destrucción.

Volverse en   su palabra
el más puro veneno.

Suave talud del tiempo



Me siento tan cansada...
tan triste,
tan perdida...

No sé dónde buscar
alguna solución a mis problemas.

No sé dónde encontrar
un pecho que me acoja en mis pesares,
un beso que me alivie en mis desvelos.

Sumida en mi extravío
y en mi indefensión
ni a mí misma me hallo,
pues ya no soy la sombra de la sombra
de aquella que ayer fui
y por mucho que escarbo en la imagen difusa
de mi antiguo esplendor que guardo en recuerdo
solo hilachas de niebla
sin forma y sin sustancia
se me quedan pegadas en los dedos.

Y llegan las preguntas
que perturban mi espíritu.

¿ En qué gasté mi vida?

¿ Valió la pena amar
tan entregada y tan devotamente
a todos mis amores
para verme obligada hoy a esta tortura
de sumar tanta pérdida?

¿Fue sensato afanarse
con apasionamiento
en tejer imposibles encajes de palabras
para que languidezcan
y se vayan poniendo amarillentos,
olvidados de todos?

Mejor hubiese sido
sentirme piedra sólida,
muda , sin vocación
de andar redimiendo verbos intransitivos
y ajena a los afectos.

Y dedicarme a imaginar que hay nubes
de inefables colores,
 que cruzan y sombrean generosas
la sedienta heredad de los desiertos
en los que sobrevivo,
que ausculto los rumores de sus vientres de agua,
mientras sueño apropiármelos
al tiempo que disfruto de la tenue caricia
de una lluvia de Abril
sin ninguna mesura.

Siento que me diluyo
y me voy deslizando por el ineludible
suave talud del tiempo,
que me aboca a fundirme con el río
eterno e infinito de la nada.

Y no sé si lo siento...

Después de tanto afán  tan desnortado
quizás encuentre allí ,
el plácido descanso que ansío y me merezco.




Carne de ostracismo



Es vivir sumergido en las tinieblas
más sólidas, 
 creyendo
que el fulgor no se hizo 
para el ojo del mísero y el triste.

Es sentir
una pequeña ráfaga
de luz,
deslumbramiento
que hiere por sorpresa tu pupila .

Y que aun así bendices ,
porque en su brevedad
te llena de alegría, de belleza
y claridad por dentro.

Es presentir
que debes encontrar las palabras que pinten
con primor sus destellos, pues es obligatorio
cantar sus excelencias.

Es saber
que es imperativo irrenunciable
proclamar la verdad , gritarle al viento,
que existe tal milagro imprevisible
del instante lumínico,
capaz de redimir una vida abismada
en tal oscuridad
que  predispone
a  gozar a placer , cuando sucede,
con más intensidad  y  más asombro
de todo  el esplendor
feliz
de su misterio.

Es sospechar
lo inútil de tu empeño, condenado
a ser carne del más puro ostracismo
y la desafección.

Que está habitado el mundo , más que nada,
por sordos y por ciegos.