domingo, 26 de marzo de 2017

Creí...




Me dijiste” mi amor” con voz tan queda
como si pretendieses que el sonido
acariciase el borde de mi oído
con la delicadeza de su seda.

Creí escuchar a un pájaro aterido,
cuyo trino hace embrujo una alameda,
transparencia y temblor en el que enreda
un corazón que sueña su latido.

Después creció un silencio que ametralla
mis horas y me inspira el cancionero
con que sonsaco al aire si algo calla.

Que dijiste “ mi amor” y hoy vivo y muero
por ganarle a tu boca la batalla
y escucharla decir algún “ te quiero”



Pájaro chico



Las mañanas tenían 
olor a chocolate con bizcochos
y sabor a ternura.



Las tardes eran largas 
y suaves como aquella cuesta abajo
que lleva hasta el río,
entre campos de  lirios, repujados
de risas y canciones.

La noche era el momento
de la lumbre y la fábula,
de la arena en los ojos,
de las sábanas blancas y del beso en la frente
que espanta a los fantasmas y consigue
que sueñes en colores.

Del reposo....

Del bendito reposo descuidado
que nunca será igual.

Tierna y tibia ,
como un pájaro chico desvalido,
fue la felicidad.

Cosquillas en la punta de los dedos
nos hizo su caricia,
un aleteo tenue
que hizo soñar al alma candorosa
con cielos asequibles.

No culpéis a las manos,
se quisieron
nido y no sepultura.

¿Por qué será que siempre, sin remedio,
cualquier prodigio mínimo,
entrañable,
que podría salvarnos
acaba derrotado por el frío? 

Jauría


Resulta imperativo
sobreponerse a todo lo inhumano:
los locos plenilunios, las lunas quebradizas, las resacas
de mil constelaciones
que devoran los sueños
y nos devuelven lívidos despojos .

Siempre hay algún ahogado conocido
para inquietar la hondura de tus charcos,
y las preguntas flotan como los peces muertos
sobre el marasmo de nuestras certidumbres.

Y luego están las horas detenidas
que se aroman de gestos y rumores
y la fidelidad con que nos siguen
por todos los rincones las ausencias.

Un día te engañaron, te dijeron
que el tiempo cauteriza.

Sobrevivir a todo
es lo que va gestando tu derrota,
mas no hay que lamentarse ni arriesgar
a la sal la mirada.

Ladra, dolor,
no cejes ...


Habrá que celebrar que cabalgamos. 

Espejismos


Azul sobre el azul. Inmensidades
mirándose a los ojos, que se donan
calimas y espejuelos y ambicionan
tactos oscuros , densas realidades.

En cuerpo a cuerpo dos intimidades,
mareas y ciclones, se abandonan
a la hambruna de siglos y pregonan
hartazgos de infinitas soledades.

Te sabes nube, me conozco arena.
No resultan sencillas de empastar
la voz de la gaviota y la sirena.

Ciega contradicción, absurdo anhelo.
¿ Pues no te quieres, luz, salando un mar?
¿Pues no me sueño , sal, dorando un cielo?

Trascendencia


Qué dulce tentación es la indolencia...
¿De qué sirve empeñarse en un contrito
vagar desde la nada al infinito
por un transido afán de trascendencia?

Yo, para ser feliz¿ qué necesito?
Solo tener tranquila la conciencia
y que se vuelva el aire transparencia
en el rincón sin nombre en el que habito.

Y sentir esa música inaudible
que reverbera dentro y acompasa
la pulsación del mundo con la mía

O ,mejor, que suceda lo imposible,
cazar al vuelo a un ángel cuando pasa
transformando el silencio en armonía.


Regresión


Ay, quién pudiera regresar al centro
oscuro de la luz donde deflagran
los colores sin ruido y se vislumbra
la inmutabilidad del infinito.

Alejarse de un mundo de diluvios
de apasionadas piedras en abril
y en el que en mayos lúdicos florecen
como plantas carnívoras las dudas.

Desprenderte de todo lo que sabes ,
dejando que tu atávica  intuición
al despertar te guíe hasta tu origen.

Pudiera ser que allí más generosa
se muestre la fortuna y te consienta
incluso el olvidar que has olvidado.



Nada



Nada.
Ni un fulgor,
ni una sombra,
ni un sonido
nos signa desde el cielo.

Ningún leve vestigio que insinúe
que aquella pretensión de nuestra carne efímera
de ser barro amasado
con luz
y trascendido,
es algo más que un sueño delirante.

Solo esta congoja
y este vacío urente
atormentando ahí,
donde según nos cuentan debería
dormitar la crisálida,
aguardando
su instante de esplendor.

Y este compulsión por ofrecerle
nuestra oquedad baldía como instrumento al viento,
por ver si él le arranca alguna resonancia,
un sollozo, un jipío,
un estertor
con que justificarnos.

Con que dejar el eco
de nuestra nulidad sembrado sobre el aire.

Como esporas vibrantes de una nada
que nada es
y nada vale,
pero va esparciendo
mensajes de armonía y de belleza
toda una eternidad  sobre un  inmenso espacio .

Vacío e indigente.















sábado, 25 de marzo de 2017

Violinista en el tejado ( Poética)


Pretender  arrancarle a tu violín
alguna melodía
colgando en el abismo boca abajo,
sin manos y sin pies.

Sin partituras,
sin arco,
hasta sin cuerdas...

-Llegados a este punto ,alguno hay que diría:
" Y muy probablemente sin cabeza."-

Sin dominar el arte,
sin tener maestría  en el  oficio,
sin ni siquiera conocer las notas....

Y que suene...

Porque es lo inevitable...

Porque al aire la música le sobra.



A dos manos ( Utopía)




Cierta vez proclamé:
"Por Utopía
me dejaría cortar sin un temblor
la mano diestra".

    - Son cosas de la edad...,
    el entusiasmo suele
    guardar con ella  relación inversa-

Menos mal
que utopía no existe...

Aunque no haya aprendido
a tocar el violín,
aún soy competente
para anudarme sola los zapatos.

También puedo beberme cada noche
mis lágrimas amargas a dos manos.

Género ¿ humano?



Si se presiente el penar,
por más que en verso se clame,
o se es ruin e infame
o se acude a consolar,
sí bien sé que no he de hallar,
aun empeñando el desvelo,
alivio del desconsuelo
de los ojos que el espanto
arrasó y que en su quebranto
le piden cuentas al cielo.

Pero el de lo alto no tiene
libro de reclamaciones
y a brindar explicaciones
difícilmente se aviene.
Por eso, pues, no conviene
el esperar el que acuda
la divinidad , que es muda
y sorda, a nuestra llamada
de socorro, distanciada,
no ha de prestarnos su ayuda.

Toda palabra es obscena,
todo grito irreverente
para retratar lo hiriente
de la catástrofe ajena.
Badajo de agua , resuena
como un eco de estertor
en el vacío interior.
Cada ser humano vive
un infierno y no es proclive
a mirar alrededor.

Este mundo no es un cuento
de princesas y ladrones,
en todos los corazones
hay un rincón ceniciento.
Como si un loco violento
nos hubiese modelado
arrancando a su costado
roña y sangre corrompida
cada cual va por la vida
como un puzle atormentado.

Codicia, miedo, rencor…
demasiado para un pecho.
Y se queda más estrecho
si ha de caberle el amor.
Saberse depredador,
conocerse depredable.
Sentirse ante el execrable
espectáculo sufriente
en la razón inocente
y en la conciencia culpable.

Portador de un gen dual
capaz de la abnegación,
del crimen, de la traición…
de pensar bien y obrar mal...
Habrá que abrirse en canal
separar paja de grano,
que venza el héroe al villano,
y que el hombre no se llame
Hombre, mientas no proclame
que antes que nada es humano.



Ya no hay otra salvación 
posible: aquí nos salvamos
todos o nos condenamos
al tiempo, sin remisión.
Si justicia y compasión
triunfan, lograrán que tantos
se rediman de sus llantos
y que transformemos juntos
esta Era de Difuntos
en la de Todos los Santos.

viernes, 24 de marzo de 2017

Tabla de salvación


Definitivamente
hoy no quiero llorar.

No quiero malgastar este crepúsculo
de lujo esplendoroso, empantanándome
en la contemplación de mis derrotas.

Hoy no quiero sentarme en un rincón
a recordar pasados más felices
y a dejar que me invada la nostalgia.

Ni quiero sumergirme
en la contemplación de mis abismos
y verme tal cual soy
la imagen de un presente deslustrado
a base de rumiar desesperanza.

Hoy prefiero salvarme de mí misma,
maquillarme a conciencia,
ensayar un buen rato ante el espejo
mi sonrisa mejor
y echarme a la calle
en busca de un buen bar.

Uno de esos bohemios
en los que aún se puede beber cerveza negra
mientras escuchas música,
donde de vez en cuando un espontáneo excéntrico
se arranca y te recita
uno puñado de versos decadentes.


Allí, encastillada en su penumbra,
puedo regodearme hasta la náusea
en la biopsia de mis emociones.

Y echar la culpa al humo
si me escuecen los ojos.

O, más cínicamente,
decir:
"Siempre me hace llorar la poesía”.












jueves, 23 de marzo de 2017

Otro día de lluvia




Hoy ya no lloro más porque te fuiste
ni porque te llevaste contigo los secretos
de tus trucos de magia,
de aquel birlibirloque , que entre oficio y arte,
le escamoteaba con un guiño
su amargor a la vida,
de aquel abracadabra capaz de convertir
mis mañanas más grises de diluvio
en tardes de arcoiris y paseo.

El colmillo insaciable de la pena
se va domesticando año tras año
y adquiere su mordiente
roído por las lágrimas mayor docilidad.

Hoy un día de lluvia únicamente es
otro día de lluvia ,
otras horas abúlicas en las que acomodarse
detrás de la ventana a tricotar
saudades insepultos
o a entornar los párpados
hasta ponerle nombre y gesto a los fantasmas.

[*][*][*]

Tu olor es aún una huella presente.
Su mezcla inconfundible
a tabaco, a madera, a musgo y a trabajo,
a humanidad , a amparo, a reciedumbre
lo guarda tu butaca y todavía
a ratos me conforta.

Tu voz me la devuelven la paredes.
Cada palabra tuya es como la argamasa
que construye mi mundo y lo mantiene incólume
y a diario las oigo
vivas dentro de mí.

Pero tus ojos... Dime...
¿ Cómo eran tus ojos?
Sé que eran de agua porque así lo escribí
en un poema antiguo,
pero ¿era lacustre , esmeralda, profunda...?
¿o era una humedad inmensa y oceánica ?.

También sé que miraban con ternura amorosa,
pero cuando brillaban en su fondo destellos
¿eran peces de plata, o eran rayos de Luna?
¿ Qué emoción les hacía bailar y sonreírse
entre chisporroteos de colores?
¿ Qué pasión los bruñía?
¿ Qué ilusión anunciaban?

[*][*][*]

Al tiempo que se vuelve mansedumbre
el tiempo nos devasta y nos exige
su tributo feroz.
Sin ningún miramiento vuelve delicuescencia
aquellas remembranzas más humildes
y que más apreciamos.

Porque ya no recuerdo cómo eran tus ojos,
cada día de lluvia
sin poder remediarlo ,cuando menos lo espero,
se me pone de pronto brillante la mirada. 

Pavesa


Desasida de mí, ciega premura,
desasistida carne, vago aliento
del alma evaporada, vano intento
de querer escapar de la locura.

Corza bebiendo al alba calentura,
sollozo de cristal, desvalimiento
del pétalo de almendro en su lamento
por ser amor del aire, pasión pura.

Placer intenso que a saciar no llega,
cataclismo vital que en su escalada
se hace posesión cuando se entrega.

Ser en tu todo presunción de nada,
consumación final que no sosiega,
pavesa de mujer enamorada.

Soliloquios adentro


Ya no sé qué decir...
¿ de qué más puedo hablar ...?

Después de haber contado
la decepción, la rabia, la impotencia,
el duelo, la tristeza,la amargura
el total y absoluto
desvalimiento,

Después de haber cantado
-por si es verdad aquello de que espanta la pena-
lo que no se escribió en los pentagramas
hasta quedarse afónico,
mi jilguero cautivo ya no tiene más notas
que liberar al viento.

¿Ahora ,
qué más puedo sentir
para que pulse y rasgue sin herirlas
las cuerdas de su voz ?

Qué púa sin rebajes
puede llegar a ser la indiferencia abúlica.

Con qué pasión se hunde
hasta la misma médula del alma
donde nace el dolor que se nos vuelve
destello en la palabra y temblor en el labio.

De puertas para afuera
habrá que darle un tiempo
a la mudez discreta y sanadora

Y dejar que la vida
complete entre silencios su crónica sin lustres.

Melodrama en pantuflas
ferozmente gratuito.

Que lo cuente, si quiere

soliloquios adentro.

Mujer prodigio



Yo siempre quise ser
mujer sin adjetivos,
mujer que vive y muere si hace falta
para ir descubriéndose en los nombres,
por si es que la definen.

Mujer bandera
que se lleva a sí misma de divisa
para reivindicarse mujer que sueña un mundo
en que quepamos juntos los hombres y mujeres
y se deja la voz en el intento

Mujer alcázar,
fiereza inexpugnable
a la desesperanza de lograrlo.

Mujer orgullo,
que levanta la frente y sin altanería
va pisando con garbo y se pregona
con respirar tan solo
el aire ,el agua, el pan ,
la sal , 
la paz,
 el fuego
 que ,aunque no lo declare
el hombre desde siempre necesita

Mujer seguridad.
Mujer, mujer,
mujer que no está a expensas
de existir en los ojos de otro para serlo

Mujer infinitud
sin medida ni límite
en hacerse renuncia
en acceder a ser mujer finita
si es que encuentra por fin
la mirada amorosa en que mirarse,
mujer refugio
mujer de carne ardiente
que teje con cariño cada aurora
con sus caricias cobertores plácidos
que arropan de sosiegos a su hombre

Mujer prodigio acaso, como tantas.



Voz de milana


Yo tengo desde siempre guardado en el almario,
la voz de una milana,
que solo entrego al aire cuando me da la gana
el pregonarme pluma de sueño libertario.

Se sonrojan las tórtolas de ver cómo profana
el cielo cuando busca en cada campanario
un milano corsario
que codicie su canto de gracia gavilana.

Aquel que se lo apropie, después que no se extrañe
si tintinean risas en su coloratura
o cruje la amargura.

O de que la mirada de pronto se le empañe
porque aunque a él lo engañe,
mejor que nadie sabe que es carne de clausura

Incompatibilidades(Melancólica)




Sabes
que no puedo líbrame del dictado
de la sal y la espuma.

Que poseo
un corazón famélico, unos dientes
tallados en berilo, un insufrible
vacío en el espacio en que debiera
acomodarse el alma,
una pasión oscura por tatuarme
con nombres de marinos…

Una curiosidad sin compostura,
una audacia magnífica,
una voz de cristal….

Después
está ese mal consejo que incesantes
ronronean las olas
y la viva y urente
soledad que te muestra la luz del plenilunio.

Sabes
que yo sólo quería jugar a los naufragios.

No pensé lo imposible que sería
prestarte mis escamas.

No me mires
con tus ojos atónitos , ahítos
de azules y preguntas.

Yo no tengo respuestas .

Sólo alcanzo
a modular sollozos que se funden
con un soplo de brisa y le regalan
la levedad de un aura melancólica.

A dejarte partir ,
alguna playa
recogerá tu pecio.

Tú eres de la tierra .

Yo,
 aunque lo he intentado , no he podido
beberme todo el mar.





miércoles, 22 de marzo de 2017

Menos + menos



Si supiera 
dónde guardé los versos que tenían
aún esa apariencia inimitable
de lo fresco y lo ingenuo
que está sin maliciar...

Me falta la esperanza y la ceguera
para embarcarme a tientas en la búsqueda,
me sobran recovecos sin salida
poblando mis armarios.

Si pudiese
rebuscar en mis manos los caminos
que deben conocer a la ternura
capaz de hacerse ofrenda y de entregarse
envuelta en celofán...

Me faltan las palomas mensajeras,
me sobran los temores
y el vendaval adverso.

Y la conciencia dolorosa y clara
de que cada palabra y cada tacto
devienen en olvidos.

Ser casi un nopresente
es una obligación.

Premonición del frío, a mis espaldas,
se cierne el nofuturo.


Siento como el helor de su resuello
desazona a los tilos y hacer callar los pájaros

Y el corazón presiente
largos días de escarcha y amargor.





Rosario de instantes


Cada instante deviene
en instante primero.

Y en el único

Es algo que conviene y que se sabe.
Y que puede lograrse poniendo voluntad

Recomponer la luz.

Sus veladuras.

Aquellas que consigan
disimular la tenue transparencia
sin brillo de la fina piel del tiempo
y la fragilidad desmadejada,
sin nervio, de su pulso.


Acomodar el traje de diario
sobre la desnudez ceniza con que suelen
amanecer los días.

Fingir que ante los ojos
no se vuelve invisible ese paisaje
de tanto repetirse,
hallar en su lisura un verde que le sirva
para afrontar el reto de inventarse
nostalgias por los horas sin huellas ni memoria.

Y ver de qué manera conseguimos
vender como milagro
el que el Sol se moleste todavía
en salir otra vez para nosotros.

Quién pudiera,
tomando como excusa candorosa
jugar al escondite con las nubes,
agenciarse algún lunes sabático de lluvia

Aunque sea de aquellos que terminan
por ser inundaciones


Me temo que no alcanzan las monedas
que guardan los bolsillos indigentes
más que para pagarse
otra ración de insípida rutina..La cicuta ,
la daga,
el cataclismo
la cumbre de la duda en que el tormento
casi asemeja al éxtasis
son lujos skespeareanos.

La antítesis del héroe no merece
un final de escenario selectamente estético.

Solo le cabe el ir
desgranado el rosario de la vida
instante tras instante

Y hacer de cada uno
el primero y el último.

Acaso hasta el mejor.