jueves, 12 de julio de 2018

Cicatrices



Una música,
-antigua y bien sabida-
llegando desde lejos,
una noche,
de insultante belleza.

Un deslumbrante cielo de verano
del que a ratos pretenden escaparse
estrellas diminutas,
un turbador aroma a jazmines ,
el leve gesto cómplice
de dos adolescentes, que denota
que están enamorados.

Un calofrío interno...

Como una cicatriz que se remueve
y vuelve a molestar ante el atisbo
de algún cambio de tiempo
así se me rebulle ante el menor estímulo
cualquier vieja emoción ,
que creía olvidada y a recaudo
en mi arrinconado y herrumbroso
baúl de los recuerdos.

Todas traen prendidos
las sílabas de un nombre,
la sombra de una imagen,
el eco persuasivo
de una voz,
de un acento.

Será que han sido tantos los detalles,
y tantos los momentos compartidos
-más o menos felices -
que debo de tenerlo muy repleto
y ansiando desbordarse.

Será que siempre cierran
en falso las heridas
del amor...

Que no importa
que un corazón esté cosido a cicatrices,
seguro que halla un hueco
indemne que ofrecer al sacrificio
en aras de apostar por la quimérica,
renacida ilusión.

Total, quién notará
en ese mapa dolorido en Braille
que es ya la memoria
que haya una costura más o menos.

Solo la brisa sabe
en las noches preñadas de Luna y soledad
de su estremecimiento.




lunes, 25 de junio de 2018

Muros (Límite y frontera)


A qué negarlo,
existen las fronteras
de forma natural

Las montañas , los mares,
los desiertos...

Las pieles ,
que se erizan con el roce
de cualquier piel ajena.

Las sonrisas,
impostadas,
herméticas,
que nacen
con vocación de muro
y en tantas ocasiones constituyen
nuestra mejor coraza...

Yo siempre sonreí a tumba abierta.

Yo siempre me creí
un alma libre,
carente de prejuicios y recelos,
predispuesta a entregarse
a los ojos del otro desnuda de artificios,
vital y desarmada.

Ahora me conozco.

Sé que soy
ese ser vulnerable que nació
para ser lastimado.

Que está predestinado a resignarse
a vivir devorado por la angustia,
y mascando impotencia.

Contemplando
qué pavorosa dimensión sin límite
tiene la soledad que nos rodea.


domingo, 24 de junio de 2018

Puzzle



Pruebo
a forzar las palabras,
a exprimir el sentido
que ocultan en dios sabe qué olvidado
matiz .

Y me aventuro
a perderme en los brazos de la noche
desvelada y oscura
apacentando recuas de suspiros.

Descifrando silencios.

Y compongo con ellos filigranas
de formas imposibles.

Busco
la lágrima que cuaje,
el temblor que supure emoción infinita
el sentimiento puro
que  destile verdad.

Por ver si  así es que  encuentro
el perfil sin fisuras,
la pieza que se ajuste,
la figura que encaje con precisión y explique
los porqués y los cómos
de sus contrasentidos , de sus incandescencias
y sus fragilidades

Pero todo es inútil,
sospecho que una vida
nunca será bastante para el ingente empeño
de completar su puzzle.

Y que ese es su encanto.

Qué sería de un alma
si a los ojos se fuese mostrando ,sin decoro,
desnuda y sin misterio.











jueves, 14 de junio de 2018

Esperanza



No hay vientre que resista
gestar entre grisuras tanto rencor silente ,
dar a luz cada día tanta rabia.

Más temprano o más tarde
hasta el cielo se cansa y escampa la tormenta.

Semejando veleros,
que vienen navegando desde orillas remotas ,
llegan las nubes blancas
preñadas de humedades más benignas ,
que son como pañuelos de armisticio,
promesa de una nueva primavera.

El aire trae siempre
noticias de su nombre.

Un rumor, un suspiro, una fragancia
  despiertan en nosotros  esa extraña alegría
que renueva las ganas de vivir
sin que haya un motivo.

Toca desperezarse
y mirar a lo alto con los ojos dispuestos
a descubrir inéditos azules.

Y el corazón ,
 ese recalcitrante perito en desengaños,
abierto sin reservas
a dejarse invadir por la esperanza .



lunes, 11 de junio de 2018

Tiempo dorado



Septiembre es la alameda
de pasos sin retorno hacia el borde de un río
que guarda la memoria de un mar que nunca supo
el nombre de sus playas.

Es el mirlo medroso
que al caer cada día se va desmadejando
en una larga cuita musical e inefable
que habla de un ocaso más allá del poniente.

Es el olor a humus
y es el presentimiento que te invade
de que a cada semilla le aguarda una tibieza,
y una gota de lluvia .
Que la tierra le ofrece ser milagro
tras la edad necesaria de quietud.

Es la melancolía
que sabe como un mosto y que te empapa
la vida de aquiescencia y de dulzor

Es el tiempo en que el tiempo
a fuerza de ser ocre y detenerse
sobre el rebozo de la luz  sumisa
se me vuelve dorado.

Sobre el que me deleito en lo sencillo
y degusto sin prisa el gozo de vivir.



Eterno retorno



No dura mucho la estación florida,
en la que basta con cerrar los ojos
para creerte tus ensoñaciones.

Parpadeas
y ya estás otra vez dentro del círculo
del eterno regreso sin retorno .

Reinician los zapatos
por inercia el camino a la rutina
de los días carentes de sorpresas ,
en donde el hoy pudiera intercambiarse
con un mañana semejante en todo
a un ayer recurrente.

Los bolsillos
no dan a basto para tanta deuda
que vas acumulando
Más que nada
a ti mismo te debes, al empréstito
de la férrea promesa que te hiciste
de intentar ser feliz .

Pero ya llegas tarde
- aunque no estás segura de hacia dónde-
y hay huelga en esa línea de autobuses
que lleva a la esperanza ,
y empieza a chispear y como de costumbre
tú vas sin chubasquero
y es un lujo
perder tiempo en llorar.

Menos mal que aún persiste la firmeza
de un pilar que resulta inamovible

Siempre
nos queda El Corte Inglés ,
allí sabemos
que ha de regresar puntual la primavera.

Don de plenitud



Se acerca a pasos mínimos
como cualquier otoño.

Trae un rumor a aguas mansas
y un aroma intestino que se infiltra
en la epidermis pétrea y la convence
de que quiere ser pétalo
como suelen hacer las primaveras.

Más vale que se plieguen
tus sentidos al rito placentero
de dejarse abonar hasta que exuden
concupiscencia y éxtasis,
y tu piel se desnude de artificios
y el corazón se rinda
y la memoria
olvide que olvidó.

Porque entonces
los instintos recuerdan
lo amable que es quedarse detenido
sobre el instante ascético
y dejarse mecer entre los brazos
del nirvana indolente que no aspira
a absurdas trascendencias imposibles.

Se hace casi ingrávida la carne
que no siente ya el peso de la angustia
de tener que buscar otro motivo
que no sea ella misma al disparate
candente de los días.

Y todo encaja porque todo es simple:
ser efímero y frágil
hacen lo vivo único y valioso.

Sabe a agua de anís y a azucarillos
la plenitud.

Al cielo alzas la copa
feliz con la que brindas
Conoces que llegó para quedarse
el don que no has pedido y que descubre
en la fugacidad la transparencia.

Y en crear la ilusión de que es posible
creer en la belleza que perdura
como la excusa última y más válida
que absuelva de la culpa de existir.



Caducidad




Todas las madrugadas se parecen:
largas horas vacías
que acuden a llenar con diligencia
fantasmas del pasado,
un amplio tiempo muerto en el que bullen
larvadamente las premoniciones .

Y ahí,
en la oscuridad,
flotando en el silencio,
de pronto la verdad se vuelve solida
y golpea tus ojos

Te ves tal como eres,
ese ser prescindible ,
caduco y caducado, que a la imagen
de una hoja amarilla que planea
buscando descansar en la hojarasca ,
nota cómo lo cercan sus cansancios
y siente que en el  limo
se encuentra su querencia natural

Que todo  da lo mismo, que su tiempo
ha terminado ya
y es esa una evidencia que lacera.

Pero que ya no  duele.

Acaso es porque   has sido
capaz de acostumbrarte
a que vaya la vida despojándonos
poco a poco de nuestros atributos,
a aceptar someterte
a sus imposiciones.

A que las madrugadas
siempre sean insomnes
y tengan
un amargado rictus parecido.

A que den paso a un día
que toca deshojar
y tratar de exprimir, sabiendo que ha de ser
uno más sin encanto.

Y también uno menos
en la cuenta ruinosa del latido menguante
que casi se complace en sus claudicaciones.

Otro día,otro poema



Otra vez todo el día por delante

Y sin nada que hacer,
solo exprimirle
algunas gotas más de decepción
y de hastío a las horas.

De alimentar con su frugalidad
esa última briza de esperanza,
aquella que sustenta y fortalece
mi corazón anémico ,
que ajusta en su latido
la cuenta de los debes de la vida.

Otra vez otro tiempo
sin color ni relieve ,
sentenciado
a navegar anclado a la costumbre
y a naufragar , buscando alguna inédita
maravilla en el fondo.

Otra oportunidad para espulgarme
pelusas del ombligo
y resabios del alma.

De emborronar con ellos
otra página en blanco que estaba allí esperándolos.

Y de acostarme un poco menos triste,
pensado que este día
no se perdió del todo, pues en su poquedad
sirvió para alumbrar otro poema.







miércoles, 6 de junio de 2018

Paisajes después de mil batallas



Descubrir con horror
que te están contemplando unos ojos que tienen
la mirada vacía.

Comprobar la eficacia
del tiempo al ejercer su viejo oficio
de  urdir devastaciones.

Sentir como te agota
enfrentarse a la náusea onmipresente
y aceptar su costumbre.

Presentir
que ya no quedan más penúltimas batallas
que perder.

Aceptar
que de poco te sirve enfangarte en  las rutas
baldías de la lástima.

Abrazarse
al endeble baluarte de la resignación.

Acaso resistir
a base de saber rendirse a tiempo
y aprender a no ver.

A no sentir.

Ahora 
entiendo al fin el modo en que mi madre
miraba a los espejos.

lunes, 4 de junio de 2018

Abril incandescente



Después de haber pasado tantas tardes de estío
sintiendo naufragar en su marasmo tórrido
mis cándidos ensueños,
de haber sobrevivido a la zozobra
de conversar a solas con mis desilusiones
tantas noches de invierno ,
yo creía que estaba ya a salvo
de ahogarme en el diluvio de mis lágrimas.

Pero, he aquí que llega
Abril incandescente
y la sorpresa surge :
vuelve la primavera a requebrarme
la piel desamparada y sensitiva,
y la lluvia se instala
puntualmente en mis ojos .

Compulsivas,me brotan
caricias como orquídeas en los dedos
y besos como guindas me nacen en los labios
con la insensata y lúdica pasión por regalarse.

Mientras que , sutilmente,
el desencanto deja de ser esa neblina
que todo lo envenena .

Y en su lugar , fecundo,
un dulzor de aguamiel me inunda el pecho.