jueves, 28 de enero de 2016

Acorazada



No quiero que me roben el aliento
con una exhalación  bien calculada
que alguien deje caer ,desmadejada,
aprovechando el chance del momento.

Ni quiero que me perle la mirada
aquel que me miró y  sin miramiento,
me dejó de mirar, pues  no consiento
nunca por nadie  ser ninguneada.

Es lo que tiene estar ya escarmentada,
que no te cabe más resentimiento
debajo de la piel acorazada.

Y qué se le va a hacer si  en el intento
de preservar al alma  , tan confiada,
hay que dejar de lado el sentimiento...

Ritmos del silencio



Silencio mineral...

Noche de oscura
densidificación  de los resabios
de  un tiempo fatigado, en que es virtud 
sumirse en el marasmo  pernicioso
de la estupefacción.

Es un misterio
cómo pueden  seguir insinuándose
desde su solidez deshabitada
 los mórbidos arpegios ,las cadencias
recamados de encajes emotivos
que  nos cuentan que existen universos 
cuajados de belleza
y sensibilidad

Es un milagro
cómo logra impregnar las estructuras
 de mi espacio vital y lo trasforma
en una dimensión aligerada,
colmada de   rumores   de   esplendente
y diáfana quietud donde no caben
los rictus de congoja.

De qué modo consigue usufructuar
los posos del negror y  sublimarlos
hasta  volverlos pábulos de un alma
resignada al mutismo.

Y  lograr que se sueñe , 
aun siendo pedernal su encarnadura ,
feliz  depositaria    de un   botín
de  secretas  , 
etéreas , 
inspiradas,
 celestiales y eternas melodías.